Y así, de repente, sarita ya llevaba 4 meses y medio en tierras argentinas. Y a ella, como siempre le pasaba, le daba la impresión de que todavía acababa de llegar pero que ya llevaba una vida acá, acaisito no más.
Como suele pasar, y bien apuntaban y vaticinaban muchos, aquellos correos cada semana de berborrea e historias languidecieron y desaparecieron. Pero es que aqui pasan los días muy rápido y no hay tiempo pa ná! Habré empezadoa escribir como medio millón de veces, pero siempre pasaba algo más importante en la calle y me arrastraba a salir a ella constantemente.
Y en estos meses, ha pasado de todo, haciendo un resumen resumidode los aconteceres argentinos, empecemos por el principio, la última vez me quedé volviendo del norte, y después de eso he ido al este, al oeste, más al norte aun, y casi al cielo pasando por el centro de la tierra.
La vida platense empezó a tomar forma, no sé cuándo ni porqué, ahora voy a clases de clown, amo las fiestas en centros culturales, bailo folclore y chacareras casi cada semana, y somos conocidos en peñas y bares varios. He hecho una ponencia en un congreso de color, y acampado en la embajada española de buenos aires tantos días que pensabamos cambiar el mundo desde ese huequito. Me he emborrachado en bodegas en bici por mendoza, atravesado los andes, descubierto el paraiso de valparaiso, subido montañas, colado en minas e invitada a choripanes por la alcaldesa en san luis; he visitado la casa perfecta de montevideo, y la playa perfecta de cabo polonio, gritado en las cataratas de iguazú, he llegado a la desesperación en trenes, colectivos y aeropuertos, y mi dedo pulgar se ha desgastado de hacer dedo; y después me ha invadido la pachamama de bolivia, donde no se acababan las montañas, las lagunas, la sal, la selva, el agua, los ruidos, las combis, las empanadas, y los colores, sobre todo los colores.
Pero vayamos por partes, para los más intrépidos y los que tengan más tiempo. Yo hoy tengo tiempo, mañana cumplo 25 años, sofía duerme con resaca en su pieza, y el frio invernal entra por la ventana de mi habitación y me roza el cuello.
La vida en la plata va como a saltitos, hay días de tranquilidad donde escribo los interminables trabajos que tengo que hacer para el doctorado, sigo siendo la profe española, vamos a teatros horribles y de vez en cuando nos sorprenden con algo bueno, comemos en los parques y acudimos a todos los centros culturales de la plata, por si nos vamos sin haber ido a alguno. Y el resto de los días, de alguna manera la gente se empieza a acumular en mi casa (y eso que es la más pequeña) y empezamos a hacer planes para viajes indecentes de bajo presupuesto, comer hasta subir todos un par de tallas, y cantar con más o menos gracia hasta desgallitarnos. Anécdotas que merecen mención, hablaremos de una varieté, una de esas llenas de bellosartistas y recontramodernos que tanto me gustan, en la que actuaba un dúo de saxos, bueno, pues vamos a quedarnos aqui en primeria fila. De repente, aparece uno de mis alumnos, eleguantemente vestido, ponen incienso y junto a su compañero de espectáculo, empiezan a tocar el saxofón, nunca sabremos si alguno realmente sabía tocarlo, pero el otro empezaba a sacar instrumentos de aire sin venir a cuento, y a soplar por ellos como si estuviera hinchando globos. Y mi alumno, petunio él, empieza a intercalar ruiditos con su boca con los ruiditos del saxo, de repente, empezó a ladrar, y a imitar algún otro animal que debería hablar porteño mu cerrao porque yo no lo entendía, el otro seguía soplando cosas y más cosas, y este agarra, se pone de pie (porque ya había acabado por los suelos entre ladridos), y se va, dejando al pobre el otro solo en el escenario con sus cacharros, al rato vuelve, sigue peleándose con su saxo, y cuando lo ven oportuno, acaban los dos, muy dignamente, empiezan a recoger sus cosas y se van. Y ahora cómo voy a mirar a la cara a este muchacho? ¿le ladro? Claro, yo pensaba antes al ver que era él el que tocaba, al terminar ir a charlar con él, pero después del concierto no me atreví a felicitarlo por su gran trabajo, la cosa es que él me vió según me dijeron, y abrió mucho mucho los ojos, estoy deseando que llegue el vernes que viene para que nos demos los buenos días en clase.
Otra de las cosas que se dan en el mundo cultural de la plata, es que cuando ya no hay entradas para una función, véase nosotras anoche, que queríamos ir a ver una operaperformance, solo por lo rimbombante del título, pues te dicen que te esperes por allí, y que cuando entre tooooda esa cola de gente, pues que si hay sitio, pues entras sin pagar y listo, pues allí que estuvimos esperando, pero no estábamos solos, cuando ya iba como la mitad de la gente dentro, sale un acomodador y se pone a preguntar gritando, a ver, los que no tienen entrada que hagan una fila aqui al lado, y dejándonos en verguenza entre todos esos afortunados con su boleto, un grupo de quince personas mirando al suelo nos pusimos al ladito, esperamos esperamos, pero estaba lleno, así que para compensar nos compramos una botella de vino en el supermercado de enfrente.
Mención especial se merec el acampe de buenos aires, que aunque en el resto de españa ya se haya levantado, aqui siguen dos argentinas y un español, que ya hemos fabricado una casa en toda regla, tenemos parqué, moqueta, luz eléctrica y cocina, todo un lujo. Y es que aqui, si no eres un grupo que reivindique algo violento, te dejan acampar el tiempo que quieras, solo tienes que ser limpio, el resto les da igual. Los primeros días, con el jolgorio y el subidón español, allí nos fuimos el equipo de la plata con nuestros sacos de dormir, en principio los de buenos aires no se pensaban quedar a dormir, pero viéndonos allí con los sacos, se empezó a unir gente, y empezamos a llevar carpas, hacer carteles, y la gente nos llevaba comida y más comida, yo creo que engordé en aquellos días, yo pensaba que era al contrario lo de reivindicar. Estábamos inmersos en tanta adrenalina y tanta burbuja de cambio, que las cosas que pasaban en españa aqui se magnificaban, y una de las argentinas pensó en que si la cosa iba a explotar en el mundo entero, ella podía empezar a dejar el trabajo, después de horas de charlas filosóficas, conseguimos disuadirla y bajarla a esta tierra en la que nos ha tocao estar. Desde el acampe se han vivido muchas cosas, como toda acampada, hemos hablado y cambiado nuestros mundos, yo me he enterao de muchas cosas muy interesantes, hemos hecho rituales a la luna y a la pachamama, compuesto bandas sonoras y canciones varias, hecho jornadas de circo, performances, marchas y manifestaciones, entrevistas en periódicos y televisiones, y nos hemos informado de tooodo el movimiento político activo que hay en argentina. Y entre todo esto, esas dos argentinas con cara de dulces, siguen en el acampe, no han dejado el trabajo, y siguen duchándose en su departamento, pero creo que pasan más tiempo allí que en cualquier otro sitio. Por allí han pasado un millón de personajes, viejos piratas que recitaban poesía, filósofos pesaos que hablaban de marcianos, y hasta un cantante de la decada prodigiosa atrapado en la movida de madrid. La acampada... indescriptible.
Y entretanto, yo me he ido paseando y recorriendo este graaaaaaaaaaaaaaan continente. Estuve en uruguay (qué guay) viendo a encar, que vivía en el paraiso. Una casa antigua de puertas gigantes, con patios, claraboyas, y terraza, muebles construidos de aquella manera, un chambao en el salón, y un montón de gente (14 eran?), unos fanceses que de repente llegaron con dos conejitos, y a los dos segundos ya le estaban construyendo una mansión conejística, una griega que era puro amor no, lo siguiente, con la que me volvió a dar en el corazoncito grecia. Era la casa perfecta, y nos fuimos a pasar un par de días a la playa perfecta, cabo polonio, un pueblecito al que hay que llegar o caminando tres horas atravesando als dunas, o en camioneta que sale un par de veces al día, no tienen luz, sino que viven con velas o generadores propios, y una paz y unas casas que se te iba la pelota, yo me pensé seriamente quedarme a viivir allá, cuando el hombre del hostel donde se quedaba nuestro amigo el francés, y después de preguntarnos con una sonrisa en la cara que si habiamos dormido bien y sin frio por dormir en la calle, y hablarnos de que él lo habia dejado todo y se había ido a vivir allí así, sin más, nos dijo que a partir de octubre allí había trabajo si queriamos... a mí se me puso la sonrisa en la cara y con el mar el corazón se empezó a emocionar. Y es que yo soy de playa... no lo puedo evitar. Nos volvimos andando, otras tres horitas o no sé cuántas caminando, y al final corriendo, porque como alli en el cabo el tiempo se paraba, pues nuestros relojes casi se paran tanto que perdemos el colectivo! Llegamos, y volvimos a montevideo, donde seguimos tomando mate (alli los uruguayos son unos locos que han evolucionado sobre la raza humana y tienen un don para cebarlo en todos los lugares y situaciones) bailamos tango con viejitos, cenamos entre cervezas, y yo me hice adicta a unos alfajores con maní que creo que un dios todopoderoso los puso en uruguay para hacerme sufrir. Encar ha sido tan feliz allí, que casi me pongo a llorar yo cuando hablaba de "el final" con la griega, y es que esa casa era pura magia.
Semanas después, dando un saltito en la plata, nos fuimos a mendoza, donde nos equivocamos de ruta para hacer dedo, desviándonos cientos de kilómetros, y haciendo que durmiéramos en gasolineras al lado de puticlubs, y que jaime, por su lado, tuviera que descargar batatas ayudando a camioneros y viendo su vida correr en los alrededores de rosario, donde el camionero que lo llevaba ni siquiera se atrevió a dejarlo allí, porque no es que le fueran a robar, lo iban a matar. Pero llegamos a mendoza, subimos a sus montañasy nos perdimos por sus montañas, y también recorrimos sus bodegas en bicicleta, que si bien, eso es divertido sano y bonito, lo es más, si en la casa donde te alquilaban als bicicletas cuando la devuelves te ofrecen todo el vino que puedas beber, si juntas bonitos paisajes, bici, vino y gratis, la combinación es una borrachera a las 8 de la tarde de la que solo recuerdo estar sentada en el suelo muy concentrada diciéndole a jaime que estaba todo aqui (dedo apuntando a la cabeza), según él, estaba inmersa en una meditación profunda, pero realmente parecía que lo tenía todo bajo control. Lo peor fue, cuando llegamos a la puerta del chico de couchsurfin que nos alojaba, y claro, no podiamos entrar porque jaime estaba de subidón, vicy vomitaba, y yo me estaba cebando unos mates sentada en la puerta de su casa, intentando que la tierra dejara de girar, el chico llamó a vicky, y claro, ella le dijo que estábamos en la puerta de su casa, que acabábamos de llegar, y cuando él salió y nos vio totalmente instalados como si la calle fuera el salón de nuestra casa tomando mate, pues no resultaba muy creible que acabáramos de llegar. Después cuando tomamos confianza le dijimos la verdad, y él, obviamente se quedó más tranquilo, porque había sido muy raro cuando nos encontró tan panchos allí. Mendoza fue cortito pero muy bonito. Y de ahí, cruzamos los andes hasta chile, nos levantó el hombre más maravilloso del mundo, un hombre con una camioneta, que nos hablaba de su mujer y de sus hijas como si las acabara de tener. Decía que si volviera a nacer, volvería a hacerlo todo igual, que él siempre quiso un hijo varón, pero que las volvería a tener a ellas todas las veces del mundo. Y comparaba el amor con los coches (cosas de camioneros), pero de la forma más bonita posible, decía que era como cuando te compras un coche, que al principio lo lavas todos los días, lo cuidas muchisimo, casi no lo tocas por miedo a estropearlo, pero pasan los años, y ya ese coche es "tu coche", ya cuando suena algo, sabes exactamente qué es lo que le pasa, conoces todos sus defectos y sus virtudes, y sabes cómo conducirlo y lo conoces a la perfección, le tienes un cariño especial, y eso es como el amor que sentía por su mujer, no es la pasión de cuando recién te conoces, es un amor distinto, más profundo, más perenne. Imaginaros eso cruzando los andes, por carreteras belllísimas entre montañas, yo casi lloro. (otra vez) Llegamos a chile, donde estuvimos con stavros, mi amigo de grecia chileno, recorrimos las calles de santiago en bici, y nos fuimos a recorrer los alredores escapando de la contaminación santiagueña. De ahí, nos fuimos a valparaiso, que no podía tener mejor nombre, la ciudad más bonita que he conocido. Es como un pueblo, pero en ciudad, calles de colores, cuestas estrechas, y todo pintado y lleno de poesía. Vas andando por la calle y solo ves arte, pintura y poesía, subes por sus mil cerros y te dejas enamorar. Conocimos a una española que se había quedado prendida de la ciudad, y nos estuvo contando historias chilenas y enseñando toda la movida de la ciudad. Creo que si viviera allí, me daría un ataque artístico nque no podría parar de hacer cosas, impresionante.
Y haciendo otro saltito en la plata, donde empecé mis clases de clown, y empezaron a correr los cotilleos argentinos y las historias platenses, y las noches se llenaban de guitarras y canciones, que aqui con la nacionalidad argentina te enseñan a cantar y a tocar automáticamente. Y llegó sergio! Casi no llega, porque las cenizas se estaban apoderando de los cielos argentinos, pero soplamos todos mucho, y conseguimos hacer un huequito para su avión. Al día siguiente, yo tenía mi congreso de color, sí, sí, un congreso de color, para el que mi coordinadora me convenció para que presentara una ponencia. Yo en un arrebato de lucidez, decidí presentarme, y como no tenía ni idea de qué hablar, pues se me ocurrió hablar del video arte (sara cabrera, video artista), e hice mi resumen de 300 palabras, cual fue mi sorpresa cuando me aceptan la ponencia, y de repente, tenía que armar una ponencia para un congreso de color! Qué? Pues sí, normalmente tu expones las conclusiones de tu investigación en un campo, y yo lo que tuve que hacer fue investigar sobre las 300 palabras que había escrito como conclusiones, pero no habían concluido de nada. Así que ahora de repente, soy una especialista en el uso del color del video arte de bill viola, cágate lorito. Yo llegué allí, y confiaba más en que la gente estuviera pendiente de mi tonada que de loque decía, no sé si fue así o no, pero al acabar todo el mundo me felicitó y yo me sentí muy importante y me dio un subidón. Mi coordinadora me ha pedido que repita esa exposición en la cátedra, cágate lorito dos veces.
Y llegó sergio, y me fui con sergio. Tomamos el gran capitán , un tren que nos prometía tardar 20 horas hasta posadas. El tren en argentina es la cosa más barata que hay, pero tiene motivos para serlo. Al subi a él, nos dimos cuenta de que extraoficialmente todo el mundo sabía que en realidad duraba como unas 25 horas, nos acomodamos, bebimos mate, y comimos frutigran, mientras nuestro tren avanzaba a 5 kms por hora más o menos, los niños en bici iban más rápido. De repente, pasa el revisor diciéndole a todo el mundo que cierre las persianas, qué? Sí sí, cierren las persianas, pues las cerramos, y empezamos a oir golpes, al rato nos dice que ya las podemos subir. La segunda vez que este episodio se repite, le preguntamos intrigados que por qué, y nos responde que es que la gente tira piedras, y pa que no muramos en el tren, pues que para eso las persianas son metálicas. Y sí, notábamos como una grieta que tenái nuestro cristal, cad hora de tren iba en aumento. Pasaban las horas y como a las 7 de la tarde, el tren se para, un tren ha descarrilado delante a unso ilómetros, asi que tenemos que volver para atrás, esperar a que retiren todo, y entonces podremos seguir. Conclusión, mi desesperación en el gran capitán estaba increcento, y las horas tambiénn crecían paralelamente. Tomamos tanto mate que ya no distinguía nada, y pasaron las 36 horas que el maquinista estimó oportuno que era necesario para llegar a posadas. De posadas fuimos a iguazú, donde nos esperaba la selva, y el calor bochornoso del peor verano húmedo. Iguazú es imprsionante, impresionante hasta límites insospechados. Cada mirada era mejor que la anterior, y como me pasó en perito moreno, ahora tengo un millón de fotos de selva y agua cayendo. Puro espectáculo. Bravo bravísimo iguazú.
De iguazú, intentamos (pongo énfasis en el intentamos) hacer dedo, pero nos cogió la lluvia (en el sentido argentino de la palabra coger), y después de que un hombre nos levantara no más de dos kilómetros, nos lloviera más todavía, y nuestros chubasqueros se calaran y acabáramos mojados hasta las bragas, decidimos resignados tomar un colectivo hasta un punto interrmedio. Llegamos por la mañna, pobres inocentes, la lluvia se ve que nos estaba siguiendo, asi que después de que la ropa se nos volviera a calar debajo del chubasquero, volvimos a tomar otro colectivo hasta salta. Donde salió el sol, y creo que nunca me alegré tanto de verlo.
Allí encontramos a encar, que al final ella había llegado antes, había sido más rápida y barata. Y volví a recorrer con los dos purmamarca, tircara y maimara. En purmamarca de repente nos encontramos con que era la noche de san juan, y fue mágico encontrar una hoguera en medio de la calle, con niños saltantdo, gente tocando y cantando folclore argentino, y un hombre dándonos vino caliente, evidentemente saltamos la hoguera, tres veces nos dijeron que era su tradición, y ya éramos unos niños más allí en medio del pueblo, mágica noche del solsticio. No pudimos ir a iruya porque un colectivero odioso decidió conducir por debajo de la velocidad mínima permitida, y llegó 30 minutos tarde en un trayecto de hora y media, que ya tienes que ir lento pa retrasarte tanto, asi que decidiendo una vez más desterrar a humahuaca de las ciudades que se merecen algo de cariño, subimos a bolivia más rápido de lo que pensábamos. Llegamos a bolivia, y el próximo colectivo para tupiza salía en 20 minutos, como pensabamos sergio y yo tomarnos una tarde de compras tranquilas y vestirnos de llama antes de seguir subiendo al frio, pero no teniamos tiempo, hicimos las compras más rápidas que jamás se haya visto, eso sí, mi jersey es muy bonito, pero la conversación con sergio mientras se decidía sus guantes de "sergio esos no que son mu feos, da iguaaal, abrigan, me los llevo" no tiene precio, eso sí, la boliviana, en su estilo boliviano, ni se inmutó de nuestros gritos, prisas e indecisiones a la hora de comprar los guantes más feos de toda la tienda.
Llegamos a tupiza de noche, pero tuvimos la suerte de enconrar a una chavalita que nos llevó hasta un hostal donde hacían el tour de cuatro días que queríamos hacer. Después de regatear de la mejor manera posible, nos fuimos a dormir felices porque a la mañana siguiene empezaba el gran tour. Antes de venir a bolivia, hablando con pere, me dijo que escogieramos bien con quién nos metían en el 4x4, que ni con parejas de viejitos ni con japoneses que no hablan, yo estaba muy contenta porque íbamos con un par de franceses, cual fue nuestra sorpresa, que a la mañana sigueinte tuvieron que hacer unos cambios y... japo al canto! Oh si, nos tocó con un jjaponés! Por qué señor? Por qué? Pero poco a poco descubrmos que el shingo, aunque poco hablador, era un personaje. El tour de cuatro días creo que es indescriptible, 4 días montados en un jeep, recorriendo paisajes impresionantes y gigantes, pasando por desiertos, montañas, lagunas, volcanes, nieve, geisers, aguas termales, más lagunas, pueblitos mágicos, de todo, de todoy todo a lo grande. Hasta llegar a uyuni, que nos dio una sobredosis de sal y de amor, todo junto. Nos enteramos de cosas muy interesantes, como que los chilenos son un poco ladronzuelos, y aparte de explotar ellos todos los recursos bolivianos y depués vendérselos, también han tenido cosas como desviar el cauce de un rio que pasaba por bolivia y hacerlo que pasara por chile, increible. Hasta cosas fascinantes como que antes en algunas regiones, las tumbas de los cementerios estaban abiertas, porque en las fiestas, sacaban a sus muertos de paseo, para hacer que ellos formaran parte de la vida cotidana del pueblo. Pura belleza la de la pachamama. La pachamama nos quiso mucho esos días, y nosotros la quisimos a ella más.
Después de bajar del cielo, nos fuimos a potosí, donde se había unido a nuestra familia ya Luis, que estaba en otro 4x4 y habiamos coincidido casi todos los días. Ah! También hay que hablar de los flipaos del 4x4 que iba siempre junto al nuestro, era una pareja que hacían taichi tooodo el rato, cuando digo todo el rato, me refiero a que si te paran el coche y solo tienes diez minutos para darte una vuelta por un sitio y volver a seguir, ellos se ponían a hacer taichi. Luego hablabas con ellos y parecían normales, pero yo creo que estaban malitos. Y en potosí, descubrimos los batidos, otro producto de los dioses, para subirles a todos los mortales el azucar por 30 centimos. Se te va la pelota, eran enormes, buenísimos y de combianciones que podias pasarte una vida allí delante. También nos dedicamos a comer en los mercados y sitios muy guapos, en los que te cebaban de coida por 90 centimos. Segio y yo fuimos a las minas, una experiencia interesante, no diré que bonita, pero nos tocó una guia mu apañá, que estuvo contándonos cosas de aquello y hablando de politica, muy interesante, y muy fuerte que sigan los mineros asi. De potosí nuestra familia se rompió, y nos fuimos camino a la paz, descbriendo que en bolivia se regatea incluso los boletos de colectivo, todo, se regatea todo. La paz, es sucia ruidosa, desordenada, llena de cables y más cables, llena de gente gritando, olores, y de color marrón, peeeero, es fascinante. Las calles están llenas de combis, que son furgonetas grandes, con chavales asomaos que vocean los destinos adonde van, son como taxis gigantes compartidos, y tu les grias y te montas, las calles están totalmente llenas, pero llenas de que no hay un metro entre ellas de estas combis, además tienes autobiuses y taxis, por lo que las calles son puro especta´culo. Lo de los cables tambien es un espectáculo, de cada poste de la luz si no te salen 100 cables no te sale ninguno, son redes negras de cables infinitos pero bellisimos. Y alli en la paz hicimos nuestras compritas bonitas por na y menos de pesos, que se te va la pelota. Intentamos visitar los alrededores de la paz, asi que tomamos un colectivo, cual fue nuestra sorpresa que conforme subiamos, empezaba a nevar, a nevar a nevar, que llegamos al sitio, y el conductor nos deja en medio de la nada, pa subir a un cerro cayendo una nevada del copón, tuvimos suerte y justo un colectivo bajaba, asi que nos subimos en él, y bueno, sigamos que hicimos un paseo turístico por los barrios de las afueras de la paz en colectivo, siempre es interesante, no? Después de la paz, queriamos ir a ver las ruinas tiwanaku, que yo le pregunté cien veces al chico de la compañia de transportes si era la ruta para ir al titicaca, y el me confirmó todas esas veces que sí, nosotros confiados, fuimos a tiwanaku, donde nos esperaban una ruinas por 80 pesos, más caras que cualqueir cosa, que al final resultóser un frontón, mu bonito, pero qu no te daban explicación ninguna, si querías explicación tenías que conratar un guia, a ver señora, he pagado 8 euros por entrar a un museo qe solo tiene una sala con una escultura porque el resto está en obras, y a un descampao con montones de piedras desordenadas y un frontón, y encima me tengo que pagas un guia? Indignados nosotros, nos fuimos, y aqui empezó la odisea hasta llegar a copacabana. Hicimos dedo hasta la frontera con perú, y aqui, empezamos a preguntar para ir a copacabana, sí, sí, esta combi os lleva, le pagamos al señor, y de repente, se para en medio de la nada, y nos dice que nos bajemos, que hasta aqui, que si queremos seguir nos tenemos que subir en otra, le preguntamos si eso ya está pagado y nos dice que sí, asi q nos montamos en la otra, que nos vuelve a dejar enmedio de la nada, y a decirnos que le paguemos, que a e´l el otro no le ha dicho ná, y que si no se queda con las mochilas, le pagamos, y al pregutnar si ya habiamos llegado, meeeec, error, estabamos una vez más en emdio de la nada, tuvmos que pagar un taxi hasta la frontera y de aqui, mientras el policia de la frontera se reía de cómo nos habían tomado el pelo, tuvimos que esperar a q se llenara otra combi hasta copacabana, que aqui los autobuses salen cuando se llenan, si no no salen. Ya en copacabana, habiendo perdido el ferri hasta la isla, nos dimos un garbeo por allí, y domrmimos en un sitio por un euro, como reyes, cenamos trucha, merendamos churros con chocolate y nos compramos el disco del hit del viaje en 4x4. A la mañna siguiente, fuimos a la isla del sol entre lluvias, donde nos dejamos llevar por las historias de un hombrecillo sobre la isla, y caminamos por la isla del sol, que aunq no tenía sol porque estaba nublao, ten´´ia un millón de colores. Otra moda que tienen allí, es colocarse en la ruta que va por la montaña, y no dejarte pasar sin pagar, diciéndote que solo tienes que pagar una vez, para las comunidades que alli viven, pero cada kilometro nos encontrábamos a otro que lo decía y nos pedía dinero, asi que hicimos un motín nosotros tres con unos belgas, y tiramos palante mientras la mujer nos gritaba. Y nos volvimos a copacabana, haciendo las paces con la islas entre pequeñas islitas y acantilados. Volvimos a la paz, y de aqui, después de recorrernos medio mercado buscando semillas, nos fuimos a coroico, por una carretera que daba muuucho miedo entre la selva, pero que mereció la pena. Dormimos en una casa del señor leo, que estaba en medio de la selva, rodeada de animales que te despertaban por las mañanas con sus ruidos raros, y oliendo a café todo el rato. El señor leo inclusó le molió café a sergio, y así, tomando café recién molido, nos dieron ganas de quedaarnos una semana entre la selva, pero sin tiempo, al día siguiente nos fuimos a tocaña, una comunidad africana en medio de bolivia, eran los esclavos que se trajeron desde africa, que se hartaron y se escaparon, y formaron e medio de la selva esta comundiad, es raro, porque los ves a todos tan negritos, pero están en bolivia, que mola. Al parecer se forman en asamblea y viven en comunidad, muy guapa su historia. El cminito a tocaña también fue interesante, porque le preguntamos a un señor de coroico el camino, y suponemos que los tiempos nos los indicó en coche, y claro, los cuarenta minuto sde cuesta abajo se convirtieron en más de 3 horas andando en medio de la nada y sin un alma a quien preguntarles, cuando ya por fin subimos la hora que faltaba hasta tocaña, y nos vio un hombre, cuando le dijimos que habiamos bajado y subido, el tio se quedó flipao, y lo habeis hecho andando? Sí, hijo mio, sí. Nos fuimos de coroico, dejando su olor a café y sus miles d bichitos, y ya en la paz, yo me fui a santa cruz, encar se quedaba más dias en la selva, y sergio se bajaba en colectivo hasta buenos aires. Yo iba a santa cruz, porque tenía que tomar un avion para estar en clase al día siguiente, decidí tomar el avión, porque los aviones nunca fallan, y era muy importante aquella clase. Peeeeeeeeeeero no! La nube de cenizas volvió, así que en santa cruz pasé 24 horas horribles de espera, de cancelación de dormir en el aeropuerto, para q a la mañana siguiente tampoco saliera, y en un arrebato de desesperación, un hombre me dijo que nos fueramos en el siguiente avion a salta, y que desde allí ya pensariamos, asi q nos ves a un grupo de gente corriendo a comprar el sigueinte vuelo a salta, nos colamos en las colas, facturamos de aquella manera, y tomamos el avion, al llegar a salta, con eso de las cenizas, no quedaban sitios en los colectivos y ahora qué carajo hacemos? Yo me pillé el único bus que quedaba para ese día, que tardaba la vida y obra de jesús en llegar a buenos aires, pero tuve suerte, porque dos hombres se quedaron en salta, sin colectivos hasta el día siguiente, y sin poder hacer nada. Ventimuchas horas después, y después de 4 días de viaje para llegar a buenos aires, por fin! Por fin! Llegué! Y creo q nunca había estado tan contenta de estar en la plata y escuchar el acento porteño.
Y pasamos un par de días en la plata, entre fiestas, nos fuimos a buenos aires, donde nos alojamos en un hostal que parecía de la naranja mecánica y nos ponían la calefacción altísima ppara que murieramos deshidratados o algo así. Sergio se fue, me abandonó vilmente después de un mesecito de aventuras, un mesecito recontracopado!
Ya, sofi se despertó, cerré la ventana porque hacía frio, se ha nublado más, y ha pasado mucho tiempo. Pero sobre todo, han pasado muuuchas páginas y letras. No sé si alguien llegará a leer hasta aqui, un día aburrido y con tiempo, pues te echas unas risas, no?
Un beso a todos! Espero que me cuenten cosas! Yo intentaré escribir más a menudo y no acumular tantas historias para contaros!
desde el invierno argentino
sara