sábado, 30 de julio de 2011

ya llovió

Y así, de repente, sarita ya llevaba 4 meses y medio en tierras argentinas. Y a ella, como siempre le pasaba, le daba la impresión de que todavía acababa de llegar pero que ya llevaba una vida acá, acaisito no más.

Como suele pasar, y bien apuntaban y vaticinaban muchos, aquellos correos cada semana de berborrea e historias languidecieron y desaparecieron. Pero es que aqui pasan los días muy rápido y no hay tiempo pa ná! Habré empezadoa escribir como medio millón de veces, pero siempre pasaba algo más importante en la calle y me arrastraba a salir a ella constantemente.

Y en estos meses, ha pasado de todo, haciendo un resumen resumidode los aconteceres argentinos, empecemos por el principio, la última vez me quedé volviendo del norte, y después de eso he ido al este, al oeste, más al norte aun, y casi al cielo pasando por el centro de la tierra.

La vida platense empezó a tomar forma, no sé cuándo ni porqué, ahora voy a clases de clown, amo las fiestas en centros culturales, bailo folclore y chacareras casi cada semana, y somos conocidos en peñas y bares varios. He hecho una ponencia en un congreso de color, y acampado en la embajada española de buenos aires tantos días que pensabamos cambiar el mundo desde ese huequito. Me he emborrachado en bodegas en bici por mendoza, atravesado los andes, descubierto el paraiso de valparaiso, subido montañas, colado en minas e invitada a choripanes por la alcaldesa en san luis; he visitado la casa perfecta de montevideo, y la playa perfecta de cabo polonio, gritado en las cataratas de iguazú, he llegado a la desesperación en trenes, colectivos y aeropuertos, y mi dedo pulgar se ha desgastado de hacer dedo; y después me ha invadido la pachamama de bolivia, donde no se acababan las montañas, las lagunas, la sal, la selva, el agua, los ruidos, las combis, las empanadas, y los colores, sobre todo los colores.

Pero vayamos por partes, para los más intrépidos y los que tengan más tiempo. Yo hoy tengo tiempo, mañana cumplo 25 años, sofía duerme con resaca en su pieza, y el frio invernal entra por la ventana de mi habitación y me roza el cuello.

La vida en la plata va como a saltitos, hay días de tranquilidad donde escribo los interminables trabajos que tengo que hacer para el doctorado, sigo siendo la profe española, vamos a teatros horribles y de vez en cuando nos sorprenden con algo bueno, comemos en los parques y acudimos a todos los centros culturales de la plata, por si nos vamos sin haber ido a alguno. Y el resto de los días, de alguna manera la gente se empieza a acumular en mi casa (y eso que es la más pequeña) y empezamos a hacer planes para viajes indecentes de bajo presupuesto, comer hasta subir todos un par de tallas, y cantar con más o menos gracia hasta desgallitarnos. Anécdotas que merecen mención, hablaremos de una varieté, una de esas llenas de bellosartistas y recontramodernos que tanto me gustan, en la que actuaba un dúo de saxos, bueno, pues vamos a quedarnos aqui en primeria fila. De repente, aparece uno de mis alumnos, eleguantemente vestido, ponen incienso y junto a su compañero de espectáculo, empiezan a tocar el saxofón, nunca sabremos si alguno realmente sabía tocarlo, pero el otro empezaba a sacar instrumentos de aire sin venir a cuento, y a soplar por ellos como si estuviera hinchando globos. Y mi alumno, petunio él, empieza a intercalar ruiditos con su boca con los ruiditos del saxo, de repente, empezó a ladrar, y a imitar algún otro animal que debería hablar porteño mu cerrao porque yo no lo entendía, el otro seguía soplando cosas y más cosas, y este agarra, se pone de pie (porque ya había acabado por los suelos entre ladridos), y se va, dejando al pobre el otro solo en el escenario con sus cacharros, al rato vuelve, sigue peleándose con su saxo, y cuando lo ven oportuno, acaban los dos, muy dignamente, empiezan a recoger sus cosas y se van. Y ahora cómo voy a mirar a la cara a este muchacho? ¿le ladro? Claro, yo pensaba antes al ver que era él el que tocaba, al terminar ir a charlar con él, pero después del concierto no me atreví a felicitarlo por su gran trabajo, la cosa es que él me vió según me dijeron, y abrió mucho mucho los ojos, estoy deseando que llegue el vernes que viene para que nos demos los buenos días en clase.

Otra de las cosas que se dan en el mundo cultural de la plata, es que cuando ya no hay entradas para una función, véase nosotras anoche, que queríamos ir a ver una operaperformance, solo por lo rimbombante del título, pues te dicen que te esperes por allí, y que cuando entre tooooda esa cola de gente, pues que si hay sitio, pues entras sin pagar y listo, pues allí que estuvimos esperando, pero no estábamos solos, cuando ya iba como la mitad de la gente dentro, sale un acomodador y se pone a preguntar gritando, a ver, los que no tienen entrada que hagan una fila aqui al lado, y dejándonos en verguenza entre todos esos afortunados con su boleto, un grupo de quince personas mirando al suelo nos pusimos al ladito, esperamos esperamos, pero estaba lleno, así que para compensar nos compramos una botella de vino en el supermercado de enfrente.

Mención especial se merec el acampe de buenos aires, que aunque en el resto de españa ya se haya levantado, aqui siguen dos argentinas y un español, que ya hemos fabricado una casa en toda regla, tenemos parqué, moqueta, luz eléctrica y cocina, todo un lujo. Y es que aqui, si no eres un grupo que reivindique algo violento, te dejan acampar el tiempo que quieras, solo tienes que ser limpio, el resto les da igual. Los primeros días, con el jolgorio y el subidón español, allí nos fuimos el equipo de la plata con nuestros sacos de dormir, en principio los de buenos aires no se pensaban quedar a dormir, pero viéndonos allí con los sacos, se empezó a unir gente, y empezamos a llevar carpas, hacer carteles, y la gente nos llevaba comida y más comida, yo creo que engordé en aquellos días, yo pensaba que era al contrario lo de reivindicar. Estábamos inmersos en tanta adrenalina y tanta burbuja de cambio, que las cosas que pasaban en españa aqui se magnificaban, y una de las argentinas pensó en que si la cosa iba a explotar en el mundo entero, ella podía empezar a dejar el trabajo, después de horas de charlas filosóficas, conseguimos disuadirla y bajarla a esta tierra en la que nos ha tocao estar. Desde el acampe se han vivido muchas cosas, como toda acampada, hemos hablado y cambiado nuestros mundos, yo me he enterao de muchas cosas muy interesantes, hemos hecho rituales a la luna y a la pachamama, compuesto bandas sonoras y canciones varias, hecho jornadas de circo, performances, marchas y manifestaciones, entrevistas en periódicos y televisiones, y nos hemos informado de tooodo el movimiento político activo que hay en argentina. Y entre todo esto, esas dos argentinas con cara de dulces, siguen en el acampe, no han dejado el trabajo, y siguen duchándose en su departamento, pero creo que pasan más tiempo allí que en cualquier otro sitio. Por allí han pasado un millón de personajes, viejos piratas que recitaban poesía, filósofos pesaos que hablaban de marcianos, y hasta un cantante de la decada prodigiosa atrapado en la movida de madrid. La acampada... indescriptible.

Y entretanto, yo me he ido paseando y recorriendo este graaaaaaaaaaaaaaan continente. Estuve en uruguay (qué guay) viendo a encar, que vivía en el paraiso. Una casa antigua de puertas gigantes, con patios, claraboyas, y terraza, muebles construidos de aquella manera, un chambao en el salón, y un montón de gente (14 eran?), unos fanceses que de repente llegaron con dos conejitos, y a los dos segundos ya le estaban construyendo una mansión conejística, una griega que era puro amor no, lo siguiente, con la que me volvió a dar en el corazoncito grecia. Era la casa perfecta, y nos fuimos a pasar un par de días a la playa perfecta, cabo polonio, un pueblecito al que hay que llegar o caminando tres horas atravesando als dunas, o en camioneta que sale un par de veces al día, no tienen luz, sino que viven con velas o generadores propios, y una paz y unas casas que se te iba la pelota, yo me pensé seriamente quedarme a viivir allá, cuando el hombre del hostel donde se quedaba nuestro amigo el francés, y después de preguntarnos con una sonrisa en la cara que si habiamos dormido bien y sin frio por dormir en la calle, y hablarnos de que él lo habia dejado todo y se había ido a vivir allí así, sin más, nos dijo que a partir de octubre allí había trabajo si queriamos... a mí se me puso la sonrisa en la cara y con el mar el corazón se empezó a emocionar. Y es que yo soy de playa... no lo puedo evitar. Nos volvimos andando, otras tres horitas o no sé cuántas caminando, y al final corriendo, porque como alli en el cabo el tiempo se paraba, pues nuestros relojes casi se paran tanto que perdemos el colectivo! Llegamos, y volvimos a montevideo, donde seguimos tomando mate (alli los uruguayos son unos locos que han evolucionado sobre la raza humana y tienen un don para cebarlo en todos los lugares y situaciones) bailamos tango con viejitos, cenamos entre cervezas, y yo me hice adicta a unos alfajores con maní que creo que un dios todopoderoso los puso en uruguay para hacerme sufrir. Encar ha sido tan feliz allí, que casi me pongo a llorar yo cuando hablaba de "el final" con la griega, y es que esa casa era pura magia.

Semanas después, dando un saltito en la plata, nos fuimos a mendoza, donde nos equivocamos de ruta para hacer dedo, desviándonos cientos de kilómetros, y haciendo que durmiéramos en gasolineras al lado de puticlubs, y que jaime, por su lado, tuviera que descargar batatas ayudando a camioneros y viendo su vida correr en los alrededores de rosario, donde el camionero que lo llevaba ni siquiera se atrevió a dejarlo allí, porque no es que le fueran a robar, lo iban a matar. Pero llegamos a mendoza, subimos a sus montañasy nos perdimos por sus montañas, y también recorrimos sus bodegas en bicicleta, que si bien, eso es divertido sano y bonito, lo es más, si en la casa donde te alquilaban als bicicletas cuando la devuelves te ofrecen todo el vino que puedas beber, si juntas bonitos paisajes, bici, vino y gratis, la combinación es una borrachera a las 8 de la tarde de la que solo recuerdo estar sentada en el suelo muy concentrada diciéndole a jaime que estaba todo aqui (dedo apuntando a la cabeza), según él, estaba inmersa en una meditación profunda, pero realmente parecía que lo tenía todo bajo control. Lo peor fue, cuando llegamos a la puerta del chico de couchsurfin que nos alojaba, y claro, no podiamos entrar porque jaime estaba de subidón, vicy vomitaba, y yo me estaba cebando unos mates sentada en la puerta de su casa, intentando que la tierra dejara de girar, el chico llamó a vicky, y claro, ella le dijo que estábamos en la puerta de su casa, que acabábamos de llegar, y cuando él salió y nos vio totalmente instalados como si la calle fuera el salón de nuestra casa tomando mate, pues no resultaba muy creible que acabáramos de llegar. Después cuando tomamos confianza le dijimos la verdad, y él, obviamente se quedó más tranquilo, porque había sido muy raro cuando nos encontró tan panchos allí. Mendoza fue cortito pero muy bonito. Y de ahí, cruzamos los andes hasta chile, nos levantó el hombre más maravilloso del mundo, un hombre con una camioneta, que nos hablaba de su mujer y de sus hijas como si las acabara de tener. Decía que si volviera a nacer, volvería a hacerlo todo igual, que él siempre quiso un hijo varón, pero que las volvería a tener a ellas todas las veces del mundo. Y comparaba el amor con los coches (cosas de camioneros), pero de la forma más bonita posible, decía que era como cuando te compras un coche, que al principio lo lavas todos los días, lo cuidas muchisimo, casi no lo tocas por miedo a estropearlo, pero pasan los años, y ya ese coche es "tu coche", ya cuando suena algo, sabes exactamente qué es lo que le pasa, conoces todos sus defectos y sus virtudes, y sabes cómo conducirlo y lo conoces a la perfección, le tienes un cariño especial, y eso es como el amor que sentía por su mujer, no es la pasión de cuando recién te conoces, es un amor distinto, más profundo, más perenne. Imaginaros eso cruzando los andes, por carreteras belllísimas entre montañas, yo casi lloro. (otra vez) Llegamos a chile, donde estuvimos con stavros, mi amigo de grecia chileno, recorrimos las calles de santiago en bici, y nos fuimos a recorrer los alredores escapando de la contaminación santiagueña. De ahí, nos fuimos a valparaiso, que no podía tener mejor nombre, la ciudad más bonita que he conocido. Es como un pueblo, pero en ciudad, calles de colores, cuestas estrechas, y todo pintado y lleno de poesía. Vas andando por la calle y solo ves arte, pintura y poesía, subes por sus mil cerros y te dejas enamorar. Conocimos a una española que se había quedado prendida de la ciudad, y nos estuvo contando historias chilenas y enseñando toda la movida de la ciudad. Creo que si viviera allí, me daría un ataque artístico nque no podría parar de hacer cosas, impresionante.

Y haciendo otro saltito en la plata, donde empecé mis clases de clown, y empezaron a correr los cotilleos argentinos y las historias platenses, y las noches se llenaban de guitarras y canciones, que aqui con la nacionalidad argentina te enseñan a cantar y a tocar automáticamente. Y llegó sergio! Casi no llega, porque las cenizas se estaban apoderando de los cielos argentinos, pero soplamos todos mucho, y conseguimos hacer un huequito para su avión. Al día siguiente, yo tenía mi congreso de color, sí, sí, un congreso de color, para el que mi coordinadora me convenció para que presentara una ponencia. Yo en un arrebato de lucidez, decidí presentarme, y como no tenía ni idea de qué hablar, pues se me ocurrió hablar del video arte (sara cabrera, video artista), e hice mi resumen de 300 palabras, cual fue mi sorpresa cuando me aceptan la ponencia, y de repente, tenía que armar una ponencia para un congreso de color! Qué? Pues sí, normalmente tu expones las conclusiones de tu investigación en un campo, y yo lo que tuve que hacer fue investigar sobre las 300 palabras que había escrito como conclusiones, pero no habían concluido de nada. Así que ahora de repente, soy una especialista en el uso del color del video arte de bill viola, cágate lorito. Yo llegué allí, y confiaba más en que la gente estuviera pendiente de mi tonada que de loque decía, no sé si fue así o no, pero al acabar todo el mundo me felicitó y yo me sentí muy importante y me dio un subidón. Mi coordinadora me ha pedido que repita esa exposición en la cátedra, cágate lorito dos veces.

Y llegó sergio, y me fui con sergio. Tomamos el gran capitán , un tren que nos prometía tardar 20 horas hasta posadas. El tren en argentina es la cosa más barata que hay, pero tiene motivos para serlo. Al subi a él, nos dimos cuenta de que extraoficialmente todo el mundo sabía que en realidad duraba como unas 25 horas, nos acomodamos, bebimos mate, y comimos frutigran, mientras nuestro tren avanzaba a 5 kms por hora más o menos, los niños en bici iban más rápido. De repente, pasa el revisor diciéndole a todo el mundo que cierre las persianas, qué? Sí sí, cierren las persianas, pues las cerramos, y empezamos a oir golpes, al rato nos dice que ya las podemos subir. La segunda vez que este episodio se repite, le preguntamos intrigados que por qué, y nos responde que es que la gente tira piedras, y pa que no muramos en el tren, pues que para eso las persianas son metálicas. Y sí, notábamos como una grieta que tenái nuestro cristal, cad hora de tren iba en aumento. Pasaban las horas y como a las 7 de la tarde, el tren se para, un tren ha descarrilado delante a unso ilómetros, asi que tenemos que volver para atrás, esperar a que retiren todo, y entonces podremos seguir. Conclusión, mi desesperación en el gran capitán estaba increcento, y las horas tambiénn crecían paralelamente. Tomamos tanto mate que ya no distinguía nada, y pasaron las 36 horas que el maquinista estimó oportuno que era necesario para llegar a posadas. De posadas fuimos a iguazú, donde nos esperaba la selva, y el calor bochornoso del peor verano húmedo. Iguazú es imprsionante, impresionante hasta límites insospechados. Cada mirada era mejor que la anterior, y como me pasó en perito moreno, ahora tengo un millón de fotos de selva y agua cayendo. Puro espectáculo. Bravo bravísimo iguazú.

De iguazú, intentamos (pongo énfasis en el intentamos) hacer dedo, pero nos cogió la lluvia (en el sentido argentino de la palabra coger), y después de que un hombre nos levantara no más de dos kilómetros, nos lloviera más todavía, y nuestros chubasqueros se calaran y acabáramos mojados hasta las bragas, decidimos resignados tomar un colectivo hasta un punto interrmedio. Llegamos por la mañna, pobres inocentes, la lluvia se ve que nos estaba siguiendo, asi que después de que la ropa se nos volviera a calar debajo del chubasquero, volvimos a tomar otro colectivo hasta salta. Donde salió el sol, y creo que nunca me alegré tanto de verlo.

Allí encontramos a encar, que al final ella había llegado antes, había sido más rápida y barata. Y volví a recorrer con los dos purmamarca, tircara y maimara. En purmamarca de repente nos encontramos con que era la noche de san juan, y fue mágico encontrar una hoguera en medio de la calle, con niños saltantdo, gente tocando y cantando folclore argentino, y un hombre dándonos vino caliente, evidentemente saltamos la hoguera, tres veces nos dijeron que era su tradición, y ya éramos unos niños más allí en medio del pueblo, mágica noche del solsticio. No pudimos ir a iruya porque un colectivero odioso decidió conducir por debajo de la velocidad mínima permitida, y llegó 30 minutos tarde en un trayecto de hora y media, que ya tienes que ir lento pa retrasarte tanto, asi que decidiendo una vez más desterrar a humahuaca de las ciudades que se merecen algo de cariño, subimos a bolivia más rápido de lo que pensábamos. Llegamos a bolivia, y el próximo colectivo para tupiza salía en 20 minutos, como pensabamos sergio y yo tomarnos una tarde de compras tranquilas y vestirnos de llama antes de seguir subiendo al frio, pero no teniamos tiempo, hicimos las compras más rápidas que jamás se haya visto, eso sí, mi jersey es muy bonito, pero la conversación con sergio mientras se decidía sus guantes de "sergio esos no que son mu feos, da iguaaal, abrigan, me los llevo" no tiene precio, eso sí, la boliviana, en su estilo boliviano, ni se inmutó de nuestros gritos, prisas e indecisiones a la hora de comprar los guantes más feos de toda la tienda.

Llegamos a tupiza de noche, pero tuvimos la suerte de enconrar a una chavalita que nos llevó hasta un hostal donde hacían el tour de cuatro días que queríamos hacer. Después de regatear de la mejor manera posible, nos fuimos a dormir felices porque a la mañana siguiene empezaba el gran tour. Antes de venir a bolivia, hablando con pere, me dijo que escogieramos bien con quién nos metían en el 4x4, que ni con parejas de viejitos ni con japoneses que no hablan, yo estaba muy contenta porque íbamos con un par de franceses, cual fue nuestra sorpresa, que a la mañana sigueinte tuvieron que hacer unos cambios y... japo al canto! Oh si, nos tocó con un jjaponés! Por qué señor? Por qué? Pero poco a poco descubrmos que el shingo, aunque poco hablador, era un personaje. El tour de cuatro días creo que es indescriptible, 4 días montados en un jeep, recorriendo paisajes impresionantes y gigantes, pasando por desiertos, montañas, lagunas, volcanes, nieve, geisers, aguas termales, más lagunas, pueblitos mágicos, de todo, de todoy todo a lo grande. Hasta llegar a uyuni, que nos dio una sobredosis de sal y de amor, todo junto. Nos enteramos de cosas muy interesantes, como que los chilenos son un poco ladronzuelos, y aparte de explotar ellos todos los recursos bolivianos y depués vendérselos, también han tenido cosas como desviar el cauce de un rio que pasaba por bolivia y hacerlo que pasara por chile, increible. Hasta cosas fascinantes como que antes en algunas regiones, las tumbas de los cementerios estaban abiertas, porque en las fiestas, sacaban a sus muertos de paseo, para hacer que ellos formaran parte de la vida cotidana del pueblo. Pura belleza la de la pachamama. La pachamama nos quiso mucho esos días, y nosotros la quisimos a ella más.

Después de bajar del cielo, nos fuimos a potosí, donde se había unido a nuestra familia ya Luis, que estaba en otro 4x4 y habiamos coincidido casi todos los días. Ah! También hay que hablar de los flipaos del 4x4 que iba siempre junto al nuestro, era una pareja que hacían taichi tooodo el rato, cuando digo todo el rato, me refiero a que si te paran el coche y solo tienes diez minutos para darte una vuelta por un sitio y volver a seguir, ellos se ponían a hacer taichi. Luego hablabas con ellos y parecían normales, pero yo creo que estaban malitos. Y en potosí, descubrimos los batidos, otro producto de los dioses, para subirles a todos los mortales el azucar por 30 centimos. Se te va la pelota, eran enormes, buenísimos y de combianciones que podias pasarte una vida allí delante. También nos dedicamos a comer en los mercados y sitios muy guapos, en los que te cebaban de coida por 90 centimos. Segio y yo fuimos a las minas, una experiencia interesante, no diré que bonita, pero nos tocó una guia mu apañá, que estuvo contándonos cosas de aquello y hablando de politica, muy interesante, y muy fuerte que sigan los mineros asi. De potosí nuestra familia se rompió, y nos fuimos camino a la paz, descbriendo que en bolivia se regatea incluso los boletos de colectivo, todo, se regatea todo. La paz, es sucia ruidosa, desordenada, llena de cables y más cables, llena de gente gritando, olores, y de color marrón, peeeero, es fascinante. Las calles están llenas de combis, que son furgonetas grandes, con chavales asomaos que vocean los destinos adonde van, son como taxis gigantes compartidos, y tu les grias y te montas, las calles están totalmente llenas, pero llenas de que no hay un metro entre ellas de estas combis, además tienes autobiuses y taxis, por lo que las calles son puro especta´culo. Lo de los cables tambien es un espectáculo, de cada poste de la luz si no te salen 100 cables no te sale ninguno, son redes negras de cables infinitos pero bellisimos. Y alli en la paz hicimos nuestras compritas bonitas por na y menos de pesos, que se te va la pelota. Intentamos visitar los alrededores de la paz, asi que tomamos un colectivo, cual fue nuestra sorpresa que conforme subiamos, empezaba a nevar, a nevar a nevar, que llegamos al sitio, y el conductor nos deja en medio de la nada, pa subir a un cerro cayendo una nevada del copón, tuvimos suerte y justo un colectivo bajaba, asi que nos subimos en él, y bueno, sigamos que hicimos un paseo turístico por los barrios de las afueras de la paz en colectivo, siempre es interesante, no? Después de la paz, queriamos ir a ver las ruinas tiwanaku, que yo le pregunté cien veces al chico de la compañia de transportes si era la ruta para ir al titicaca, y el me confirmó todas esas veces que sí, nosotros confiados, fuimos a tiwanaku, donde nos esperaban una ruinas por 80 pesos, más caras que cualqueir cosa, que al final resultóser un frontón, mu bonito, pero qu no te daban explicación ninguna, si querías explicación tenías que conratar un guia, a ver señora, he pagado 8 euros por entrar a un museo qe solo tiene una sala con una escultura porque el resto está en obras, y a un descampao con montones de piedras desordenadas y un frontón, y encima me tengo que pagas un guia? Indignados nosotros, nos fuimos, y aqui empezó la odisea hasta llegar a copacabana. Hicimos dedo hasta la frontera con perú, y aqui, empezamos a preguntar para ir a copacabana, sí, sí, esta combi os lleva, le pagamos al señor, y de repente, se para en medio de la nada, y nos dice que nos bajemos, que hasta aqui, que si queremos seguir nos tenemos que subir en otra, le preguntamos si eso ya está pagado y nos dice que sí, asi q nos montamos en la otra, que nos vuelve a dejar enmedio de la nada, y a decirnos que le paguemos, que a e´l el otro no le ha dicho ná, y que si no se queda con las mochilas, le pagamos, y al pregutnar si ya habiamos llegado, meeeec, error, estabamos una vez más en emdio de la nada, tuvmos que pagar un taxi hasta la frontera y de aqui, mientras el policia de la frontera se reía de cómo nos habían tomado el pelo, tuvimos que esperar a q se llenara otra combi hasta copacabana, que aqui los autobuses salen cuando se llenan, si no no salen. Ya en copacabana, habiendo perdido el ferri hasta la isla, nos dimos un garbeo por allí, y domrmimos en un sitio por un euro, como reyes, cenamos trucha, merendamos churros con chocolate y nos compramos el disco del hit del viaje en 4x4. A la mañna siguiente, fuimos a la isla del sol entre lluvias, donde nos dejamos llevar por las historias de un hombrecillo sobre la isla, y caminamos por la isla del sol, que aunq no tenía sol porque estaba nublao, ten´´ia un millón de colores. Otra moda que tienen allí, es colocarse en la ruta que va por la montaña, y no dejarte pasar sin pagar, diciéndote que solo tienes que pagar una vez, para las comunidades que alli viven, pero cada kilometro nos encontrábamos a otro que lo decía y nos pedía dinero, asi que hicimos un motín nosotros tres con unos belgas, y tiramos palante mientras la mujer nos gritaba. Y nos volvimos a copacabana, haciendo las paces con la islas entre pequeñas islitas y acantilados. Volvimos a la paz, y de aqui, después de recorrernos medio mercado buscando semillas, nos fuimos a coroico, por una carretera que daba muuucho miedo entre la selva, pero que mereció la pena. Dormimos en una casa del señor leo, que estaba en medio de la selva, rodeada de animales que te despertaban por las mañanas con sus ruidos raros, y oliendo a café todo el rato. El señor leo inclusó le molió café a sergio, y así, tomando café recién molido, nos dieron ganas de quedaarnos una semana entre la selva, pero sin tiempo, al día siguiente nos fuimos a tocaña, una comunidad africana en medio de bolivia, eran los esclavos que se trajeron desde africa, que se hartaron y se escaparon, y formaron e medio de la selva esta comundiad, es raro, porque los ves a todos tan negritos, pero están en bolivia, que mola. Al parecer se forman en asamblea y viven en comunidad, muy guapa su historia. El cminito a tocaña también fue interesante, porque le preguntamos a un señor de coroico el camino, y suponemos que los tiempos nos los indicó en coche, y claro, los cuarenta minuto sde cuesta abajo se convirtieron en más de 3 horas andando en medio de la nada y sin un alma a quien preguntarles, cuando ya por fin subimos la hora que faltaba hasta tocaña, y nos vio un hombre, cuando le dijimos que habiamos bajado y subido, el tio se quedó flipao, y lo habeis hecho andando? Sí, hijo mio, sí. Nos fuimos de coroico, dejando su olor a café y sus miles d bichitos, y ya en la paz, yo me fui a santa cruz, encar se quedaba más dias en la selva, y sergio se bajaba en colectivo hasta buenos aires. Yo iba a santa cruz, porque tenía que tomar un avion para estar en clase al día siguiente, decidí tomar el avión, porque los aviones nunca fallan, y era muy importante aquella clase. Peeeeeeeeeeero no! La nube de cenizas volvió, así que en santa cruz pasé 24 horas horribles de espera, de cancelación de dormir en el aeropuerto, para q a la mañana siguiente tampoco saliera, y en un arrebato de desesperación, un hombre me dijo que nos fueramos en el siguiente avion a salta, y que desde allí ya pensariamos, asi q nos ves a un grupo de gente corriendo a comprar el sigueinte vuelo a salta, nos colamos en las colas, facturamos de aquella manera, y tomamos el avion, al llegar a salta, con eso de las cenizas, no quedaban sitios en los colectivos y ahora qué carajo hacemos? Yo me pillé el único bus que quedaba para ese día, que tardaba la vida y obra de jesús en llegar a buenos aires, pero tuve suerte, porque dos hombres se quedaron en salta, sin colectivos hasta el día siguiente, y sin poder hacer nada. Ventimuchas horas después, y después de 4 días de viaje para llegar a buenos aires, por fin! Por fin! Llegué! Y creo q nunca había estado tan contenta de estar en la plata y escuchar el acento porteño.

Y pasamos un par de días en la plata, entre fiestas, nos fuimos a buenos aires, donde nos alojamos en un hostal que parecía de la naranja mecánica y nos ponían la calefacción altísima ppara que murieramos deshidratados o algo así. Sergio se fue, me abandonó vilmente después de un mesecito de aventuras, un mesecito recontracopado!

Ya, sofi se despertó, cerré la ventana porque hacía frio, se ha nublado más, y ha pasado mucho tiempo. Pero sobre todo, han pasado muuuchas páginas y letras. No sé si alguien llegará a leer hasta aqui, un día aburrido y con tiempo, pues te echas unas risas, no?

Un beso a todos! Espero que me cuenten cosas! Yo intentaré escribir más a menudo y no acumular tantas historias para contaros!

desde el invierno argentino

sara


miércoles, 4 de mayo de 2011

el norte, donde argentina empieza a ser otro mundo

Aun no había empezado mi rutina platense de nuevo, había perdido la mitad de mis pelos en la patagonia, y aprovechando que mi hermana paseaba por la plata, perdí la otra mitad de mi cabeza., y de repente llegó la semana santa. qué hacer? Qué hacer? Acabo de venir del sur, pues vamos al norte!
En el festival surrealista de folklore conocimos bailando a un argentino de tucumán, que amablemente nos ofrecio su casa con su madre, y nos invitó a un asado con su abuela. Lo que parecerían simples palabras de borracho, se convirtieron en una invitación formal para el norte. Así que nos preparamos, 3 españolas y una argentina con las mochilas puestas y dos termos de mate, nos fuimos a las afueras de buenos aires, a un punto de peaje con un cartel de cartón que decía "córdoba, tenemos mate", el reclamo del mate surtió efecto tan rápido que a mi ni siquiera me dio tiempoa quitarme la mochila, literalmente, cuatro minutos después estabamos las cuatro montadas en la cámara frigorífica de un camión con la puerta abierta. Bebiendo mate y comiendo galletitas, jugando a las cartas y parando un par de veces para ofrecer mate a nuestros choferes. 320 kilometros después, estábamos en el peaje de rosario, donde hicimos dos equipos de dedo, y cinco minutos más tarde estábamos rumbo a córdoba, con un camionero muy apañao pero de pocas palabras. Nos llevó hasta córdoba, donde un amigo de un amigo de silvia, tenía un amigo que vivía en una casa antigua gigante, aunque sin luz, ni agua caliente ni gas, pero muy bonita, prezioza no, preziozízima. A cosa de las 7 de la mañana aparecen dos tios borrachos en la habitación, pidiendo un huequito entre nuestros colchones. Nosotras, entre sueño, miedo y estupefacción, les dejamos amablemente uncolchón enterito, no hubo acercmientos peligrosos de por medio, aunq en ese estado tampoco creo que hubieramos solucionado nada. Paseamos por córdoba, y nos fuimos a un concierto en la calle de una murga uruguaya. A la mañana siguiente intentamos levantarnos temprano aunq no lo conseguimos, y nos fuimos a la quebrada del condorito. Donde vimos los correspondientes condoritos, que son cóndores chiquititos pero con ese nombre resultan más entrañables, llevamos a cabo varios happenings artísticos y andamos. Andamos, andamos, qu se nos hizo de noche. En un viaje a dedo, una de las premisas era no hacer dedo de noche, pero de repente, faltaba una hora para tomar el colectivo, anochecía y se nos empezaban a congelar las patitas. Así que vicky con una luz en la cabeza consiguió atraer a una furgoneta bella, llamemoslo el salvador, que nos llevó de vuelta a nuestra amada córdoba, donde descubrimos que las españoals tenemos un aguante sobrenatural al alcohol y después de emborrachar a 5 cordobeses, nos fuimos a dormir solas pero muy dignamente.Al día siguiente nos esperaba el gran viaje a tucumán. Aqui tmbién nos levantaron prontito, pero fuimos a dar con el camionero más facha de toda argentina. Dos de nostras nos quedamos en la cabina, y otras dos se metieron en la carga, donde pasaron diez horas en oscuridad, gritando y cayéndoseles cajas encima, aunq parezca que las que ibamos delante fuimos más suertudas, estuvimos esas diez horas con este señor, que quería que todo chile se ahogara, que los bolivianos siguieran vendiendo fruta, que la gente de color no se acercaara a él, y que no entendía por qué viajábamos de esa manera y no de una forma digna. Un hombra de contrastes, que nos amenizó el viaje con un disco de gauchito gil, un personaje argentino que hicieron santo, dos vueltas de disco, gauchito giiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiil, gauchito giiiiiiiiiiiiiiiiil. Eso sí, el paisaje muy bonito.
Llegamos a tucumán, donde nos esperaba el tucumano en cuestión, con una casa gigante, una madre haciéndonos paella, y una duchita de agua caliente. Después de sentirnos como parte de la familia,cantar ole, ole ole cada cinco minutos, llevarnos de paseo con el coche de una maner mágica por carreteras indescriptibles y atiborrarnos de empanadas, por la noche prepararon un asado con toda la familia. Ah! Ya había llegado ricardo, un punky español vegetariano, tema de pequeña controversia en un asado lleno de trozos de vacas de distintas partes, pero sin ningún problema adicional. Al principio fue inquietante, pero conforme la familia se iba yendo, e iban llegando sus amigos, de repente nos encontramos en un concierto privado para nosotros, en lso que todos tocaban la guitarra y cantaban a voces, cada cual mejor, pasándose la guitarra entre ellos y cantando toda la noche. Fue como una burbuja espacio temporal, y nos llevaron a un universo paralelo de folklore argentino que rozaba la perfección. Nos quedamos toda la noche, solo digo eso.
A la mañana siguiente dio la causalidad que la madre y unas amigas iban a tucumán, así que nos llevaron en el coche! El camino, quitando que ibamos con una niña de tres años que no paraba de chillar, llorar, y que odiaba a vicky, por lo que empujaba a la otra niña, que se tenía que sentar encim mia, si no hubiera sido por ese pequeño cojonero detalle, el cmino habría sido puro placer. Y es que en este viaje, las carreteras han sido puro placer. Pasamos por una selva, de repente subimos a la montaña, y poco después llegamos a una zona árida. Todo eso en cuestión de horas, y en cuestión de chillidos infernales de niña. Llegamos a tafí del valle, donde andamos entre ruinas quechuas (y no del decathlon), y nos achicharramos como langostas. De aqui, un buen hombre con dos mujeres y un hijo colombiano, nos llevó hasta amaicha, contándonos anécdotas e historias del lugar. Desde las ruinas, hasta un pueblo de cinco casas y un señor que hacía vasijas, hasta un hospedaje en el pueblo donde una vez fueron un matrimonio con su hijo, le pidieron al dueño de la casa si podíann llevarle otra cama, y el hombre amablemente dijo que sí, pero que tardaría un rato. Al cabo de los minutos, el hombre apareció con unas tablas y una sierra, y se puso a fabricrle una cama en un periquete! Intentamos quedarnos en casa de este señor, pero era un poco caro, así que nos fuimos a otro albergue, lleno de gente de ciudades que se habían cansado y habían decidido pasarse a las montañas. El dueño en cuestión, un muchachuelo flipao que no paraba de llamarnos galleguitos, ai galleguitos, intentó en un ataque de soledad montañera seducirme enseñándome las estrellas y haciéndonos masajes amablemente, menos mal que yo aun era una chica dura de ciudad y no me dejé seducir aunque me enseñara dónde estaba la cruz del sur pa no perderme, y no me perdí con él.
De amaicha a las ruinas de quilmes, donde entre imaginación e imaginación, nos sentimos quechuas de nuevo con nuestras botas y mochilas de decathlon. Un simpático hombre, nos ofreció llevarnos hasta cafayate y ahorrarnos hacer dedo y quedarnos en su alojamiento baratito baratito. Aceptamos humildemente, y yo volví a sentir el espíritu griego de viajar en una pickup llena de trastos. Al llegar, nuestr gozo en un pozo, porque la ruta de la quebrada de las conchas estaba tan lejos que se nos haría de noche antes de empezar, y porque en cafayate un pueblo mu bonito, na más que había bodegas, así que visto lo visto decidimos emborracharnos por la cara de bodega en bodega. Vicky estaba mala de la barriga, ricardo no bebe alcohol, y a la sofi no le gusta el vino, así que nos quedamos silvia y yo bebiéndonos sus vasos de vino, llamando la atención entre aquel ambiente selecto, y rapiñeando todas las catas de distintos vinos que nos pudieran ofrecer.
Al día siguiente, a las afueras del pueblo continuamos con nuestro dedo, esperando esperando, casualidades de la vida que nos encontramos a la madre del tucumano! Que iba en nuestra dirección, así que repetimos viaje con la niña que chillaba, aunq esta vez al parecer la habían drogado y estaba bien calladita. La quebrada de las conchas apareció de repente en la carretera, y nosotros empezamos a flipar. Nos dejaron en la garganta del diablo, donde escalamos por un sitio que después supimos que no se podía escalar y seguimos flipando a cada paso. De aqui fuimos a salta con un jugador de rugby que iba a doscientos por la carretera y le subía la ventanilla a vicky que estaba un poco mareada, después de entregar dos corderos que el susodicho tenía que entregar, nos inflamos de empanadas en su ciudad original, salta la bella. Y de aqui, nos fuimos a purmamarca raudos y veloces. Purmamarca es un pueblo que nada más llegar tenía magia, pero unos alojamientos mu caros. Después de pensar si dormir en unso soportales y hacer acopio de cartones, un hombre nos llevó a ver a josé garcía, que alquilaba una casa. El josé garcía en cuestión, un hombre mu apañao pero que se pensó dos veces alquilarnos la casa tan barata, nos la alquiló, y una amiga suya nos aconsejó ir a ver el amanecer en el cerro de los siee colores. Fuimos a una peña, donde nos comimos unas empanadas de carne de llama buenísimas, que debían llevar droga porque todas nos enamoramos perdidamente de la cantante que tocaba en el grupo. Después de babear por la muchacha y comprarle dos discos para ver si haciamos un sexteto con ella, al ver que no surtía efecto nos fuimos a dormir. Amanecer habeis dicho? Pues claro, alli estábamos a las 5 y media de la mañana en pie, con una noche cerrada y sin ápice de amanecer en una hora, subiendo al cerro, que no tenñia ni uno de los colores que habñian prometido, así que nos pusimos a dormir en medio del cerro, muy apretaditos pa no pasar frio. Cuando despuntó la mañana, subimos hasta uno de los picos, donde vimos como los colores iban apreciendo y cambiando. Cada dos minutos, lo que era verde cambiaba por azul, lo amarillo por rojo, lo granate por naranja y así iban evolucionando entre mates y mates los colores, el mejor mate mañanero que se puede tomar. Después de dar una vuelta por el pueblo, a las diez de la mañana ya estaba todo visto, claro, nos hemos levantado a las 5, nos ha cundido la mañana. Y en arrebato de inteligencia y picardia grupal, decidimos que josé garcía no necesitaba tanto el dinero, y nos fuimos rodeando el pueblo hasta la terminal de colectivos a huir como pelandruscas baratas. Llegamos acojonados hasta tircara, pero allí nos encontramos una procesión de semana santa al estilo norteño que nos redimió de nuestros pecados. Tocando flautitas, tambores y demás instrumentos autóctonos, procesionaban bellamente, puro espectáculo. Tircara mu bonito, oh sí, un payaso sacó a vicky y silvia a bailar, y seguimos comiendo empanadas por un peso a mujeres bonitas de la calle. Puro amor era todo. Sin querer hacer noche en tircara, por si la sombra de josé garcía nos perseguía, fuimos a humahuaca.
Humahuaca, tan famosa y con supuesta tanta onda, es todo una falsa. Un hostal cutre y caro, con un señor cutre y caro, gente por la calle que te miraba mal, dependientas en los supermercados de mala follá, y calles desiertas con gente que daba zuztito, descubrimos que josé garcía nos había mandado mal karma, así que no nos quedó otra que emborracharnos con un cartón de vino en nuestro mugriento zulo que teniamos por habitación mientras jugábamos a las cartas. A la mañana siguiente, decidimos salir corriendo de aquel esperpéntico lugar, tanto humahuaca pa esto, no sé por qué king africa se dignó a hacerle una canción! Sofi y silvia se fueron en colectivo despavoridamente, mientras vic, ric y yo, decidimos hacer dedo a nuesra suerte. Un hombre mu apañao nos levantó hasta el cruce que iba hasta iruya, nuestro destiuno. Muy bien, gracias caballero. Nos dejó in the middle of tipota, en una carretera de mala muerte, en medio de la nada absoluta, con una de los lugares de ofrendas de gauchito gil al lado, y la carretera desierta al otro. Tal vez pasaron diez coches por auqella carretera, tal vez ni siquiera llegó a diez, pero pasaron cinco horas frustrantes, donde josé garcía se reía de nosotros y yo le hacía ofrendas de todo lo rojo que encontraba a gauchito gil, ricardo tocaba la armonica decadentemente mientras aprendiamos defensa personal por si alguien nos atacaba en medio de la carretera. Agottamos todos los juegos que se nos ocurrieron, y en la desesperación aparecieron los salvadores de la tarde. Un padre y un hijo porteños, más apañaos que las pesetas. 50 kilómetros de carretera, sí, sí, dos horas y pico! Y es que era normal que no fuera mucha gente por allí, la carretera era un camino de cabras, bueno, camino de llamas, que es lo que hay por allí. Una carretera tremendamente bonita, entre montañas, acantilados, y valles quebrados. Al llegar a iruya, el karma volvió con creces a nosotros, un pueblo pequeñín, pero la cosa más bonita del mundo. Paseamos por el pueblo, mágicamente, cuando al subir al mirador unos niños nos preguntan si queremos jugar, - jugar? Claro que quremos jugar, a qué? - a la mancha. -claro, me encanta la mancha!. Evidentemente no teniamos ni idea de qué carajo era la mancha, pero alli estuvimos jugando hasta que se hizo de noche. Fue espectacular y pura felicidad y amor condensado. Los niños más bonitos y más apañaos del mundo. Y quedamos pa el día siguiente con ellos pa jugar, dos horas en el pueblo y ya teniamos superamigos y un planazo pa el día siguiente, ole! Cenamos milanesas de llama gigantes, y dormimos felices. Al día siguiente hicimos la ruta hasta san isidro, una ruta espectacular hasta un publo espectacular. Cruzamos el rio cada dos minutos, saltando y quitándonos los zapatos estrategicamente, hasta que yo me cai de culo y decidí atravesarlo tal cual, era mucho más rápido y cómodo, y mis pies estaban fresquitos fresquitos. En san isidro una señora nos hizo de comer las mejores empanadas de todo argentina, y unos platos gigantes de comida, como si fuéramos sus hijos. Y a la vuelta en iruya, después de enserñarle a nuestro grupo de amigos, que había aumentado en número, algunos juegos, se despidieron dándonos besos, y a mi casei se me caen las bragas de la emoción. Esa noche, lo celebramos con una polenta cutre y un vinup, aun más cutre pero riquísimo, jugamos a las cartas con uruguayos y argentinos hasta que se nos cayeron los ojos de cansancio y la boca de reirnos y despidiendo la noche perfecta con la compañia perfecta, despedimos a iruya a las 6 de la mañana siguiente.
Llegamos a jujuy donde nos esperaba nuestro autobus trucho, que son unos autobuses ilegales que te salen a menos de la mitad de precio. Al montarnos en él, nos dijeron que si nos paraba la policia, dijeramos que éramos un viaje organizado de turistas que íbamos de vacaciones a buenos aires y volviamos en una semana, así que rozando la ilegalidad, y entre controles de gendarmes que les quitaron mantas y gorritos a un pobre matrimonio como contrabando de ropa, (mira que habrá contrabando de droga en la fronterra con bolivia, y van a quitarles gorritos a los pobres, asco de gendarmes), llegamos a buenos aires seis horas más tarde de lo estipulado. Odiamos los coches, los ruidos, los móviles, y todo tipo de vida de ciudad. Qué malo es volver a la ciudad otra vez. El viaje, conclusión final, recopado. (recopado: dícese de puta madre)
Y volví a mi rutina platense, volví a ser profesora, donde una alumna me dijo que me habñia estado buscando y prguntando por mi en secretaria para que le aclarara unas dudas sobre los trabajos, yo, estupefacta, le dije que solo iba los viernes, y ella me pidio el correo para en todo caso hacer tutorías, oh mai dog, es esto parte del trabajo de profesor? Cielos y retruécanos. Esta noche, por fin, clase de tango a la gorra. Así que voy a pisotear elegantemente el suelo, el suelo de la ciudad, aunque yo prefiero la tierra.

sábado, 30 de abril de 2011

De sur a norte. Parte 1: el fin del mundo, muy muy al sur

Un día felizmente, estaba en la internese, cuando mi hermana, esa que se hizo uruguaya, me escribe diciéndome que deberiamos ir a la patagonia antes de morir de frio, yo con mi calendario en mano, y viendo que tenía un sábado libre, compré un billete de avión para ushuaia, dícese la ciudad más austral del mundo, para 2 días después. Y así, de repente, me iba a la patagonia. La tarde antes, para darle un poco de ambientación a mi partida y dramatismo latinoamericano, fuimos a un mitin de hugo chávez, en el que se pasó la mitad del tiempo diciendo viva, un personaje digno de mención, y digno de ver una vez al menos en la vida.
Cuando algo empieza con dos hermanas buscándose en un aeropuerto a las 3 de la mañana, nada puede salir mal. Yo me pasé un par de horas pensando en cómo encontrar una hermana uruguaya desaparecida en algún punto de la ciudad de buenos aires, pero sorprendentemente apareció bajando la escalera con cara de dormida.
Haré un resumen breve pero intenso (lo intentaré, os juro que siempre intento que sea breve pero no me sale) de lo que fue la aventura patagónica. Para los que quieran saltarse el relato completo, palabras clave. Una taiwanesa muy china que nos seguía hasta la extenuación; paisajes de morir, caminatas de morir; sol en autobuses, lluvia en el camino; gente que cambia su vida y gente que hace tiemo que decidió cambiarla; conclusión, no quiero un trabajo decente, me gusta más la indecencia.
Llegamos a ushuaia, donde una taiwanesa con cara de perdida y sin una papa de español se acopló a nosotras como sus salvadoras. Nada más llegar a las once de la mañana, nos fuimos a hacer el glaciar marthial, que eran unas 4 horitas de subida y 3 de bajada, con un trayecto final bastante empinadito, en breve vereis las fotillos de las vistas, y nuestras caras de cansancio y frio. Al día siguiente, nos dijeron que para entrar en el parque nacional, si entras antes de las 8 que entran los de llos ticjets, pasas gratis, así que alli fuimos 4 guiris a las 7 en un taxi hasta dentro del parque, viendo amanecer en el fin del mundo. Andamos horas bajo la lluvia por bosques, lagos, llanuras, y un sinfin de paisajes concentrados. Lo más hermoso, o simbólico, el fin del mundo, justo la puntita, donde pisas suelo argentino, estás rodeada de chile, y enfrente tienes la antártida, estar en la puntita del mapa no tiene precio, y más si no has pagado la entrada!
De Ushuaia, fuimos a calafate, con 24 hors de autobús, y varias fronteras y el estrecho de magallanes. Anterior a esto, al ver un mapa y ver las distancias, podía creer que algo estaba al lao, después de este viaje, estar en un colectivo más de 20 horas y no recorrer ni dos centímetors el mapa, está a la orden del día. Hay que ver qué grande es argentian. El perito moreno es la cosa ás espectacular que puedes ver en la vida. Y más cuando vas andando felizmente y de repente sientes una guerra de bombas a tu alrededor! Oh sí! Se caían sin parar trozos de hielo! El sonido era atronador, y retumbaba en todas partes. El sol salía a ratos, y a ratos llovía, así que esos cambios de luz hacían que yo quisiera hacer fotos cada metro que avanzaba, lo peor es que hice todas esas fotos, y ahora tengo como 1000 fotos de un cacho de hielo gigante. Cuando ya teniamos que agarrar el colectivo de vuelta, de repente, una vez montadas en él, chanáaan, salió el sol. Sí, somos unos seres desdichados, pero aun así, es puro espectáculo.
De el calafate, llegamos a el chaltén, de noche, muy de noche, por las carreteras de ripio (chinos, piedrecitas, que sí, que aquí las carreteras son de chinos). Llegamos a un pueblo que es una calle, muy larga y muy oscura, hasta un albergue lleno de judios y con 3 españoles más. Eso sí, nuestra taiwnesa, aunq a todo el mundo le deciamos que era china, y ella de fondo aclaraba taiwan, siempre nos seguia a un par de metros de distancia con su misma cara de perdida, que si nosotros íbamos a el cahltén, a ella le daba igual que sus planes fueran ir a ver pinguinos, ella nos seguia, el idioma mueve montañas, y los chinos hacen fotos. (nuestra amiga es de china, soy de taiwan, bueno, tienes los ojos e china, pareces china, haces foto como las chinas, hablas y escribes raro, eres china macky, no mientas)
Al parecer al día siguiente iba a hacer un día soleado maravilloso, había una ruta, la más larga, que había que hacer con sol. Así que al día siguiente, 7 de la mañana, muy a pesar de nuestra china, que se quejaba de por qué si ibamos a estar más días teniamos que madrugar tantísimo. La ruta, laguna de tres, puro espectáculo. Impresionante, con nieve, lago, montañas, el fitz roy, y unas vistas tan espectaculares que casi mueres de la emción. Estabamos en la cumbre, cuando de repente aparecen unos franceses, alos que no teniamos claro si ellos nos seguian o nosotras los seguiamos a ellos, tema que ocupaba unos minutos cada vez que nos los encontrábamos en todos los sitios donde íbamos, y nos dicen, ahora nos bañamos, venís? Sí, sí, francés mio, ahora. Cinco minutos después, escuchamos unos gritos y vemos abajo de la laguna entre la nieve a un tio desnudo que se tira al lago, sí, dos minutos después otro tio, y pasado el mismo intervalo, el francés con cara de duende acaba bañándose. Cuando subieron, descubrimos que realmente eran nuestros franceses y un vasco, tenía que ser vasco, estas cosas solo las hacen los vascos. Bajamos con ellos, y nos contaron su vida, que no viene al caso, pero que resultó espectacular. Viajaban solos, como la mayoría de los que fuimos encontrando en el camino, y paseaban, sin más, encontrándose con gente y reencontrándose.
Al día siguiente, con una polaca unida al equipo, fuimos a hacer el cerro del pliegue tumbado, una caminata que se suponía que era más fácil, pero que nos ocupó 7 horas, entre ventisca, nieve hasta las rodillas lluvia, y cuestas interminables. Este día fue el definitivo para que nuestra taiwanesa decidiera abandonarnos en nuestro camino e irse a bariloche sin nosotras. Se fue con sus zapatillas de mentirijilla que habían pisado nieve, hielo, y que casi habían muerto en el intento.
Seguimos hacia el norte, con un viaje de 26 horas por ripio, el vasco, que era antes de llegar a patagonia un ingeniero cuadriculao con su vida, la polaca con sus piernas largas, y la pareja más bonita que pueda existir, una uruguaya y un mallorquí, que habían dejado sus trabajos para prostituirse en trabajos de mierda durnte la temporada de verano, y viajar el resto del año, en carpa, con ropa prestada y chaquetas de 10 pesos, y una cara de felicidad que no podían disimular. Ellos se quedaron en el camino. Y la polaca, en y yo nos fuimos a el bolsón. En el bolsón, después de hacer una ruta indecente de piedrecitas y una cuesta de muerte, en la cima conocimos a dos zaragozanos en paro, que cansados de buscar trabajo, y cobrando el paro, habían decidido esperar en otra parte, y recorrer el sur de argentina hasta que la plata dijera basta, total, para esperr en zaragoza, podían esperar en el bolsón. Y en la cima, diez minutos después, apareció nuestro vasco, que era como la reencarnación de los franceses, y no se sabía quién seguía a quién. Bajamos al pueblo, un sitio maravilloso, con un albergue maravilloso. Allí el vasco nos contó sus planes de futuro, que era basicamente dejar su trabajo, y yo me figuro que hacerse profesor de taichi. Hay que ver, el poder que tiene la patagonia y sus montañas. Y allí yo dejé a encar, con el vasco, que se iban a ir tres días de refugios de montaña bolsónicos. Esto ya os lo debería contar encar, porque ella, cual vasco, francés, ruso, uruguaya, o otros lugareños que fue conociendo que se dedicaban a encontrarse a ellos mismos en las montañas argentinas, también ha sacado de conclusión clara que algo hay que hacer, pero no lo que se debe hacer. Yo me volví a la plata, con mis 24 horitas de colectivo, haciendo planes de futuro centrados en la acumulación de riquezas y vida de paseo. No llegué a ninguna conclusión estable, pero espero hacerlo en próximos capítulos de un pais en la mochila.
Y volví a la plata. Fui profesora de alumnos de primero de carrera, de repente, yo, sara, profesora española de bellas artes. Descubrí el folklore argentino en un festival de tres días intensivos, bailé y bebí, me cambié de habiación para pagar menos de 80 euros, y comí, eso sí, seguí comiendo.
Y una semana y media después, después de haber estado en la puntita, en el fin del mundo. Me fui al norte. Eso es la segunda parte, un respiro, voy al baño. Y ahora hacemos unos miles de kilómetros más.

viernes, 25 de marzo de 2011

tecnologías argentinas y otros sincronismos

Escribo desde mi nuevo departamento. Sí!oh sí! Lo he conseguido, después de una semana buscando agónicamente un suelo propio donde caer muerta, y dejar de ocupar suelos ajenos, lo he conseguido. Igual que en españa te dan un par de días pa que te lo pienses, y entonces llamas, y te mudas, aqui no, si ves algo que te gusta, tienes que correr a pagar algo, porque puede que cinco minutos después ya esté alquilado. Las habitaciones amuebladas escasean, y yo ya me había hecho a la idea de empezar como en Grecia, y tengo que decir que me encantaba lo de fabricar muebles con cajas de fruta y palés, ya lo teniamos todo pensado y calculado. Amueble su casa con los restos de las fruterías señora! No deje escapar esa tabla, hágase una mesa! Pero no. Teníamos el departamento perfecto, dos plantas vacías y bellísimas, decimos que sí, meeeeeeeec, ya está alquilado. Encontramos otro, igual de vacío, con tanta luz que parecía que esabas en el sol, con terraza con una parrilla que era puro tétanos para hacer asados, y una bici igualmente oxidada pero bellísima, unos vecinos que lo mismo un día te hacian malabares que al día siguiente estaban escuchando música bailando, y un barrio con una confitería con las mejores facturas de la plata;pero las duras decisiones de los argentinos, echaron por tierra nuestras esperanzas.Así que sumida en una desesperación y un dolor de pies constante (contra el dolor de pies me compré unas alpargatas en las que pone banderita platense, son unas alpargatas normales, pero si a ellos, y a mí, nos hace ilusión decir que son de la plata, son típicas de la plata y punto), encontré un piso con una argentina mu apañá estudiante de cine. Así que vistas mis ilusiones de encontrar una casa grande vieja y barata por el centro, me quedé con este. La lavadora, ese gran invento, añadiendo en la república argentina la centrifugadora! Sí, sí, aqui tienen la lavadora, y los más hábiles, se compran una centrifugadora aparte, una centrifugadora pa ti solito! que es un tambor de plástico mu escandaloso enn el que le pones un taper debajo de un agujerito y te escupe el agua. Tecnología argentina, no preguntéis cómo ni porqué, pero a mí me fascina.
En la plata lo mismo te puedes encontrar unos autobuses del año la polca escupiendo humo, que hacen una barrera infranqueable negra a su paso, que te abren las puertas antes de llegar a la parada para que saltes y corras despavoridamente; que un sinfin de parques gigantes, claro, esta gente necesitan pulmones ná más que pa los autobuses estos del infierno. Evidentemente, los autobuses funcionan con moneditas. Esas monedas que tanto escasean en el pais, porque alguien creo una teoría del miedo con que escaseaban las monedas, y la gente se puso a reunir todas las monedas que podía, todo buen argentino tiene un tarro lleno de monedas en casa, por si acaso, y luego en las fruterías el cambio te lo dan en cebollas, y en los kioskos en chicles. Yo antes si em pedían cambio, ofrecía amablemente mis monedas y la gent eme daba las gracias como si les hubira dado oro, pero ahora, mis monedas son mías, y no se las daré a nadie, nunca.
Mi vida transcurre con normalidad entre empanadas, tartas saladas, choripanes y facturas. Las facturas son tan adictivas como baratas, creo que ya he engordado, y mi barriga es una amalgama de masas y panes mezclados con cerveza y dulce de leche. Para ver si podía bajar un poco las facturas y demás empanadas, ya hemos ido a nuestra primera milonga, donde según ellos el tango, el vals, y la milonga son cosas distintas, pero pa mis ojos lo bailan exactamente igual. Frente con frente, con una pasión contenida de"ay, si, pero no, casi, pero yo qué sé, uy", van bailando con sus taconazos. Todavía no he preguntado si yo puedo bailar con mis alpargatas platenses. De todas maneras, he encontrado los bailes definitivos en mi vida, el folklore, una mezcla entre jota, flamenco, sevillanas y un toque argentino que me flipa;Yyla murga argentina, el baile definitivo por excelencia. El descubrimiento de la murga ocurrió como todas esas cosas que pasan sin darte cuenta. Recién volví de capital federal, mi buenos aires querida. Con sus casas de colores y su espectáculo de ciudad. Pero ayer era el día de la memoria argentina, así que el día anterior se celebraba una manifestación en la plata, y allá que fuimos. Al más estilo griego pero con clase, aqui las manifestaciones llevan adosados un grupo de grafiteros organizados y profesionales, que en cuestión de segundos corren hacia una pared totalmente sincronizados, y te hacen un mural en cinco segundos, no te hacen cuatro pintadas guarras, sino que de repente te pegan unos cartelitos, te pintan unos animalitos de colores, y te hacen una plantillas con txto acompañando, pura obra de ingeniería organizada. Y ayer, nos fuimos de paseo a la capi, a una marcha con tantas personas que ni siquiera todavía me lo creo. Se convocó a partuir de las 12, para que concluyera el acto a las 5, se llegó a la plaza, se leyó, y se pidió que se desalojara. Nos fuimos de turismo, y a las 9 volvimos para v er unos conciertos allí, pasamos por la avenida de la manifestación y nos encontramos a gente aun manifestándose en dirección a la plaza, claro, tuvimos que preguntarles que qué hacían, y es que todavía no habían llegado! Llevaban desde las doce, y hasta las diez y pico no llegamos a la plaza! Incredible, pero lo más fuerte, es que aqui la gente va a las manis con tmbores, y todos bailando, he aqui donde apareció la murga en mi vida, un montón de gente vestidas de colores dando botes y levantando las piernas a ritmo de tambor, y no paraban! Claro, allí la gente tenía una sonrisa en la cara que parecía que iban puestos de algo,si tenemos en cuenta la de horas que llevaban bailando, creo que esa sonrisa no era natural. De todas maneras lo voy a comprobar para tener más información al respecto, y ya os contaré cómo van mis sonrisas bailando murga.
Lo de ponerse a bailar es algo que ya estoy ensayando, y mira que yo no soy muy de bailar, pero una noche volviendo a casa, me encontré unos conciertos en una plaza de mùsica brasileña, me senté felizmente, pero claro, esa música te invita aunq sea a mover un piececito de un lado a otr, timidamente me puse de pie a pisotear el suelo, de repente, otra de esas cosas sin saber cómo, estaba bailando con el hombre que vendía collares, que resultó ser el más borracho de la fiesta, pero según su criterio, nosotros fuimos los mejores bailarines porque lo dimos todo. Él lo dio todo, llevaba tanto alcohol que casi se cae, y a mí casi me da el flato. Estaba claro que eramos la pareja que peor bailaba, pero como él decía, lo importante era darlo todo.
Aqui las cosas funcionan a ritmos distintos, yo tengo clase los sábados, sólo los sábados. Claro, la gente tiene sus cosas de lunes a viernes, y aqui veis a la pringá doctorante de turno, con sus clases los sábados, la gente de excursión, y yo con gnte de 40 y pico años (porque aqui el doctorado se hace con cerca de cuarenta o más, pa qué, no hay prisa) así que aunq toda la plata me diga que la gente de la facultad de bellas artes son los más apañaos, yo solo voy a conocer al conserje y a mi grupito de maduritos, que ya pa mañana tengo que hacer una presntación de un proyecto de gestión cultural, a lo que yo contesto, señores, yo no sé hacer nada de gestión cultural, y yo no sabía que este curso iba de eso, pero claro, los títulos de los cursos de doctorado, que a lo mejor había alguno de coser bajos de pantalones y yo no me he enterao. Así que voy a ensayar mi presentación para mañana, y después todo se bailará

domingo, 13 de marzo de 2011

2011 odisea en argentina

Para el 2001 se ideó una película donde la gente andaba por las paredes, los iris cambiaban de color, y los monos se emocionaban de repente, o al menos eso es lo que yo recuerdo de la película. Y para el 2011, algún gracioso director pensó una historia en la que la gente andaba de un lado a otro sin llegar a ningún sitio acordado, las caras cambiaban por diistintos tonos de rojo, y las monas se emocionaban muchas veces al día.
Podríamos decir que mi mal inicio de viaje empezó la mañana del 11 de marzo, cuando me enteré de que sólo podía llevar una maleta de las dos ultrapetadas que tenía preparadas; o cuando recorrí medio graná pa hacer dos fotocopias, y no había billetes de autobús a madrid; o cuando nos pusieron calamares fritos en mal estado, que es señal inequívoca de que algo va mal; o cuando la majísima señorita de iberia me quría cobrar 800g de sobrepeso. En realidad, puede qu la historia sí empezara con la majísima señorita de iberia, o tal vez no, creo que nunca lo sabremos.
Empezó al subir a un avión, e ir dándote cuenta conforme avanzas que el asiento con la letra D está enmedio de dos personas, y que el 36 acaba siendo la penúltima fila del avión, el mejor lugar para encontrar todos los ruidos de los ventiladores que el equipo de abordo te pueda proporcionar. Más de 12 horas metida en un huequito entre un señor corpulento belga (no lo llamemos gordo, sino fuertecito de más) y una uruguasha tan morena que yo era puro blanco a su lado. 12:20 allí metida, pasando calor pero intentando hacer como la que tiene frio a poder robar una manta disimuladamente. Mientras me deshidrataba en mi huequito, intentando hacerle señales infructuosas a las azafatas que me ignoraban, mi boca se deshacía, y cuando ya me decidií a levantarme e implorar mi oro líquido, empiezan a dar la cena, y tu boca se seca por segundos, y como estás en la penúltima fila, de aqui a que llegue la cena tu lengua se habrá desecho y no tendrás nunca más. Llega la cena, y la azafata del agua tarda un poco más, por joder principalmente, pero llega, oh, gloriosa agua, por qué te alejaste de mí. De postre, una película de bruce willis en su peor momento. Apagan las luces, así que te acomodas en tus 20 centímetros cuadrados cómodamente, con tus piernas y brazos inmóviles, y pidiéndole a tu boca qu no le dé mucha sed. Llegamos felices a montevideo, después de ver la última película de harrypotter, en la que debe tener cerca de 30 años, porque tiene barba, parece un hombre mayor de 50, y ron tiene pinta de haberlo pasado muy mal en la vida de trabajador obrero.
Montevideo, montañavhs para los entendidos, y después de media hora haciendo cola en la parte de viajeros en ruta, e dcen que yo no soy una viajera en tránsito, cómo que no?, si yo transito transito hasta buenos aires. Pues no, resulta que tengo que recoger mi maleta, esa que debería haber ido directa a rgentina, pillar un bus que nadie sabe qué tengo que hacer para cogerlo, pero que si sguen sn saberlo lo voy a perder, y perder el otro vuelo a argetina. Y me mandan a migraciones, porque tengo que entrar en uruguay, pa salir dentro de una hora, y pagar una comisión por entrar. La de la ventanilla me pregunta qu si de verdad quiero entrar, y yo l digo que yo lo que es entrar me da igual, no tengo ningún interés, que lo que quiero es salir, pero pa salir tengo que entar, y así entramos en un bucle infinito, hasta que no sé cómo acabo en otra cola de gente, pa que una señora uruguasha de mu mala follá me diga que ella vende billetes de avión, que de omnibuses no sabe nada, y me manda a la cola con más kilómetros de todo uruguay, qque nadie se explica cómo en un pais tan peqeño puede haber una cola de tanta gente, miiro el reloj cada 12 segundos aproximadamente, comprobando que en un rato perderé mi vuelo a buenos aires. Y cuando llego, instintivamente me pongo a llorar cual niña abofeteada por cientos de uruguashos muy simpáticos, con una mezcla de odio a la señorita madrileña tan majísima de las maletas de iberia, y un resquemor profundo por las colas innecesarias a las que me está sometiendo montevideo. Bien, llego, y después de que 3 muchachuelas la mar de apañás llamen y hablen, y me pregunten estupefactas mil veces que por qué tego esas escalas tan raras, me intentan mandar directamente a buenos aires desde allí, pero está todo lleno, (claro, toda esa gente haciendo cola no lo hacía por gusto), y tengo que ir en ese autobús misterioso hasta punta del este. Espero mi autobús, aparecen dos, pregunto en el primero, no, tu billete es pa el otro bus, corro hasta el otro, me subo, y espero. Pasa el rato y va parando por cientos de paradas en medio de llanuras llenas de árboles, niños en bicicleta, y semáforos gigantes. Me quedo dormida, y entre ensoñaciones y ensoñaciones, le pregunto a la chavala de al lao cuánto queda pa punta del este, una hora y media me dice, que ell se baja allí, así que nada, sigo felizmente, llegamos a punta del este, que resulta ser el benidorm o marbella uruguaya, un lugar inhóspito lleno de americanos y uruguayos ricos y renegríos, y pregunto al conductor que ahora pa el aeropuerto qué hago? Y me dice qu el aeropuerto lo pasamos hace un buen rato, que yo pregunté por punta del este, y que él me ha llevao a punta del este, que lo de que yo iba al aeropuerto se lo diría al conductor del primer autobús, pero qu a él no, que espere el próximo autobús, con mi frustación encima voy al mostrador a preguntar, mi vuelo es a las cinco y veinte, y el próximo bus directo pa el aeropuerto es a las cuatro, y si no, el que hace ruta, en media hora, pero que hace mucha ruta y qu me deja a cinco cuadras del aeropuerto. Entonces mira mi maleta y me dice que no lo coja. Frustración más encima todavía, voy a cambiar 20 euros, y decido que eso será lo máximo que pague pa ir al aeropuerto. Taxista uno, no me lleva, taxista dos, me pide que le dé dolares, euros, bragas de marca o loq ue sea pa compensar, pero que pague más dinero; taxista 3, que le pida dolares a cualquier americano ricachón, pero que complete los 700 pesos, yo digo que no, que erre que erre, y al final le caigo bien y me lleva. Le caigo bien o le doy pena, lo dejo a libre interpretación. Me lleva amablemente por 512 pesos, que a mí me sigue pareciendo caro, pero el hombre se porta de lujo. Llego a un aeropuerto que nada tendría que envidiarle al de granada, santander o santorini, tienen avionetas de juguete allí puestas, y una sala como mi salón de grande. El del mostrador me pregunta perplejo que qué carajo hago en punta del este pa ir a buenos aires viniendo de españa, pero que sí, que él me mete en el vuelo que yo quiera. Así que me montó en la avioneta de juguete acordada, con una capacidad de 30 personas como mucho, imagínate, el equipaje de mano de la gente, si mide más de 10 centímetros te lo meten en bodega amablemente, porque es que no entra en ningún lao.Y en esa avioneta descubro pa qué vale el cinturón de seguridad de los aviones, con unas miniturbulencas pegué un bote que si no lo llego a tener abrochao me habría salio por el techo, y descubro el primer avión en el que el piloto dice que tenemos que cambiar el rumbo proque hay llovizna, palabras textuales, llovizna. Y tardamos tardamos, pero llegamos. Eso sí, el aterrizaje uno de los más bonitos que he visto, als vistas preciosas del rio de la plata y buenos aires, impresionante. Al llegar a buenos aires parece que todos los planetas se empiezan a alinear, mi sellado de pasaporte rápido y sin preguntas, mi maleta de las primeras, y el billete a la plata, 30 pesos más barato de lo qu esperaba, y me va a dejar en la puerta de mi casa. Perfecto y maravilloso, así que después de un viaje hasta la plata entre llanuras y más llanuras, llego a la puerta de la casa, donde andrés ham me está esperando con los brazos y el sofá cama abierto. Cenamos unos raviolis gigantes y después de hablar un rato con alejandra d nacionalismos y china, me duermo felizmente. Welcome to argentina.

(ahora justo son las 22.22 aquí, buena señal)

Día 2, si una exitosa película llamada 2011 odisea en argentina tiene éxito, siempre ruedan una segunda parte más estrambótica y con personajes secundarios nuevos. Y la titulan 2011 odisea en la plata. Aqui lo de buscar una habitacón en un piso no está muy de moda. Así que intentan poner pocos anuncios, de escasa información y no coger el teléfono (coger no se dice, se dice tomar, contestar, atender, pero por dios, tngo que dejar de follarme teléfonos)
Pero antes de nada, tienes que tener un teléfono, así que me fui al kiosko, que aqui las tarjetas se venden en los kioskos, y me recuerdan tanto a un períptero que casi se me saltan las lágrimas del amor. De la compañía "claro", que según la gente es la compañía de los estudiantes, está claro. La meto en el móvil, pero ahora hay que activarla, después de media hora toquteando y dándole a botones y diciendo mi pasaporte a toda a compaía telefónica, me dicen que para la plata no hay numero disponibles, que llame mañana. Iniquietante cuanto menos que se les hayan acabado los número de teléfono y qu mañan me vayan a dar uno, o que puedan darme uno, pero que no sea de la plata, y que luego me puede dar problemas. Cuando ya éramos un grupo de cinco personas intentando activar mi tarjeta, un abuelillo decide llevarme a un kiosko de dos cuadras más allá, donde el muchacho es mu apañao y me lo va a arreglar. Vamos, y al muchacho le dicen lo mismo que a mi por tléfono, nos quedamos todos pasmados y sin teléfono, asi que al final movistar ganó y me compré otra tarjeta, mi primer día en la plata, y ya voy a tener dos móviles. Al final el viejillo, el muchacho y yo, conseguimos activar felizmente movistar, y llamo a uno de los pisos de alquiler que tenía apuntado, el viejo, que alega que está jubilado, viudo y aburrido, dice que me lleva, y yo, que estoy perdida, en un domingo qu el servivio de autobuses es nefasto, y en estado catatónico, le digo que vale. En resumidas cuentas, este viejo me hace de chófer toda la mañana, me compra un periódico de anuncios clasificados, y me invita a desayunar, resultado, pisos que dan miedo y mañana muy prolífica viendo pisos pero poco productiva encontrando algo bonito. Me despido del viejillo, que quería invitarme a comer, pero ya me pareció excesivo y yo no quería acabar siendo su esposa, así que le agradezco su amabilidad, y él me dice que cuando necesite chófer, que lo llame, que él no tiene nada que hacer, y yo no puedo andar pagándome taxis. Así que por la tarde, que me quedé sin chófer, sin dinero en el móvil, y perdiéndome cada dos cuadras entre diagonales, números y perpendiculares, en una ciuda puramente llana y hecha pa perder gente que vive entre cuestas, me doy cuenta de que mis exigencias en buscar habitación tienen que ir bajando. Todo está alquilado, y ya pregunto hasta en residencias de sólo señoritas, en las que está terminantemente prohibido qu entren varones, yo creo que está prohibido hasta que paseen por la calle. La cosa está chunga y cara, pero ha sido mi primer día asi que no pasa ná.
Casualidades, llamando a una casa, el chaval me dice que ya está alquilá, y antes de colgar me pregunta de dónde soy, de españa, ya sé que eres de españa pero de dónde, de málaga y vivo en graná, coño, él es del rincón de la victoria, yo de san pedro, dos malagueños en la plata, le he dao mi correo y hemos hablao por el mesenger, he quedao pa comer con él el martes, y me va a ayudar a encontrar habitación. Así que ya con varios frentes abiertos, el viejillo, una chavala de internet, otro del couchsurfin y el malagueño saleroso, espero que todo vaya bien.

Mañana, odisea en la universidad.

Desde la ciudad llana de la plata, desde la otra punta del planeta, a más de 10.000 kilómetros de tierras andaluzas.