Escribo desde mi nuevo departamento. Sí!oh sí! Lo he conseguido, después de una semana buscando agónicamente un suelo propio donde caer muerta, y dejar de ocupar suelos ajenos, lo he conseguido. Igual que en españa te dan un par de días pa que te lo pienses, y entonces llamas, y te mudas, aqui no, si ves algo que te gusta, tienes que correr a pagar algo, porque puede que cinco minutos después ya esté alquilado. Las habitaciones amuebladas escasean, y yo ya me había hecho a la idea de empezar como en Grecia, y tengo que decir que me encantaba lo de fabricar muebles con cajas de fruta y palés, ya lo teniamos todo pensado y calculado. Amueble su casa con los restos de las fruterías señora! No deje escapar esa tabla, hágase una mesa! Pero no. Teníamos el departamento perfecto, dos plantas vacías y bellísimas, decimos que sí, meeeeeeeec, ya está alquilado. Encontramos otro, igual de vacío, con tanta luz que parecía que esabas en el sol, con terraza con una parrilla que era puro tétanos para hacer asados, y una bici igualmente oxidada pero bellísima, unos vecinos que lo mismo un día te hacian malabares que al día siguiente estaban escuchando música bailando, y un barrio con una confitería con las mejores facturas de la plata;pero las duras decisiones de los argentinos, echaron por tierra nuestras esperanzas.Así que sumida en una desesperación y un dolor de pies constante (contra el dolor de pies me compré unas alpargatas en las que pone banderita platense, son unas alpargatas normales, pero si a ellos, y a mí, nos hace ilusión decir que son de la plata, son típicas de la plata y punto), encontré un piso con una argentina mu apañá estudiante de cine. Así que vistas mis ilusiones de encontrar una casa grande vieja y barata por el centro, me quedé con este. La lavadora, ese gran invento, añadiendo en la república argentina la centrifugadora! Sí, sí, aqui tienen la lavadora, y los más hábiles, se compran una centrifugadora aparte, una centrifugadora pa ti solito! que es un tambor de plástico mu escandaloso enn el que le pones un taper debajo de un agujerito y te escupe el agua. Tecnología argentina, no preguntéis cómo ni porqué, pero a mí me fascina.
En la plata lo mismo te puedes encontrar unos autobuses del año la polca escupiendo humo, que hacen una barrera infranqueable negra a su paso, que te abren las puertas antes de llegar a la parada para que saltes y corras despavoridamente; que un sinfin de parques gigantes, claro, esta gente necesitan pulmones ná más que pa los autobuses estos del infierno. Evidentemente, los autobuses funcionan con moneditas. Esas monedas que tanto escasean en el pais, porque alguien creo una teoría del miedo con que escaseaban las monedas, y la gente se puso a reunir todas las monedas que podía, todo buen argentino tiene un tarro lleno de monedas en casa, por si acaso, y luego en las fruterías el cambio te lo dan en cebollas, y en los kioskos en chicles. Yo antes si em pedían cambio, ofrecía amablemente mis monedas y la gent eme daba las gracias como si les hubira dado oro, pero ahora, mis monedas son mías, y no se las daré a nadie, nunca.
Mi vida transcurre con normalidad entre empanadas, tartas saladas, choripanes y facturas. Las facturas son tan adictivas como baratas, creo que ya he engordado, y mi barriga es una amalgama de masas y panes mezclados con cerveza y dulce de leche. Para ver si podía bajar un poco las facturas y demás empanadas, ya hemos ido a nuestra primera milonga, donde según ellos el tango, el vals, y la milonga son cosas distintas, pero pa mis ojos lo bailan exactamente igual. Frente con frente, con una pasión contenida de"ay, si, pero no, casi, pero yo qué sé, uy", van bailando con sus taconazos. Todavía no he preguntado si yo puedo bailar con mis alpargatas platenses. De todas maneras, he encontrado los bailes definitivos en mi vida, el folklore, una mezcla entre jota, flamenco, sevillanas y un toque argentino que me flipa;Yyla murga argentina, el baile definitivo por excelencia. El descubrimiento de la murga ocurrió como todas esas cosas que pasan sin darte cuenta. Recién volví de capital federal, mi buenos aires querida. Con sus casas de colores y su espectáculo de ciudad. Pero ayer era el día de la memoria argentina, así que el día anterior se celebraba una manifestación en la plata, y allá que fuimos. Al más estilo griego pero con clase, aqui las manifestaciones llevan adosados un grupo de grafiteros organizados y profesionales, que en cuestión de segundos corren hacia una pared totalmente sincronizados, y te hacen un mural en cinco segundos, no te hacen cuatro pintadas guarras, sino que de repente te pegan unos cartelitos, te pintan unos animalitos de colores, y te hacen una plantillas con txto acompañando, pura obra de ingeniería organizada. Y ayer, nos fuimos de paseo a la capi, a una marcha con tantas personas que ni siquiera todavía me lo creo. Se convocó a partuir de las 12, para que concluyera el acto a las 5, se llegó a la plaza, se leyó, y se pidió que se desalojara. Nos fuimos de turismo, y a las 9 volvimos para v er unos conciertos allí, pasamos por la avenida de la manifestación y nos encontramos a gente aun manifestándose en dirección a la plaza, claro, tuvimos que preguntarles que qué hacían, y es que todavía no habían llegado! Llevaban desde las doce, y hasta las diez y pico no llegamos a la plaza! Incredible, pero lo más fuerte, es que aqui la gente va a las manis con tmbores, y todos bailando, he aqui donde apareció la murga en mi vida, un montón de gente vestidas de colores dando botes y levantando las piernas a ritmo de tambor, y no paraban! Claro, allí la gente tenía una sonrisa en la cara que parecía que iban puestos de algo,si tenemos en cuenta la de horas que llevaban bailando, creo que esa sonrisa no era natural. De todas maneras lo voy a comprobar para tener más información al respecto, y ya os contaré cómo van mis sonrisas bailando murga.
Lo de ponerse a bailar es algo que ya estoy ensayando, y mira que yo no soy muy de bailar, pero una noche volviendo a casa, me encontré unos conciertos en una plaza de mùsica brasileña, me senté felizmente, pero claro, esa música te invita aunq sea a mover un piececito de un lado a otr, timidamente me puse de pie a pisotear el suelo, de repente, otra de esas cosas sin saber cómo, estaba bailando con el hombre que vendía collares, que resultó ser el más borracho de la fiesta, pero según su criterio, nosotros fuimos los mejores bailarines porque lo dimos todo. Él lo dio todo, llevaba tanto alcohol que casi se cae, y a mí casi me da el flato. Estaba claro que eramos la pareja que peor bailaba, pero como él decía, lo importante era darlo todo.
Aqui las cosas funcionan a ritmos distintos, yo tengo clase los sábados, sólo los sábados. Claro, la gente tiene sus cosas de lunes a viernes, y aqui veis a la pringá doctorante de turno, con sus clases los sábados, la gente de excursión, y yo con gnte de 40 y pico años (porque aqui el doctorado se hace con cerca de cuarenta o más, pa qué, no hay prisa) así que aunq toda la plata me diga que la gente de la facultad de bellas artes son los más apañaos, yo solo voy a conocer al conserje y a mi grupito de maduritos, que ya pa mañana tengo que hacer una presntación de un proyecto de gestión cultural, a lo que yo contesto, señores, yo no sé hacer nada de gestión cultural, y yo no sabía que este curso iba de eso, pero claro, los títulos de los cursos de doctorado, que a lo mejor había alguno de coser bajos de pantalones y yo no me he enterao. Así que voy a ensayar mi presentación para mañana, y después todo se bailará
viernes, 25 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
2011 odisea en argentina
Para el 2001 se ideó una película donde la gente andaba por las paredes, los iris cambiaban de color, y los monos se emocionaban de repente, o al menos eso es lo que yo recuerdo de la película. Y para el 2011, algún gracioso director pensó una historia en la que la gente andaba de un lado a otro sin llegar a ningún sitio acordado, las caras cambiaban por diistintos tonos de rojo, y las monas se emocionaban muchas veces al día.
Podríamos decir que mi mal inicio de viaje empezó la mañana del 11 de marzo, cuando me enteré de que sólo podía llevar una maleta de las dos ultrapetadas que tenía preparadas; o cuando recorrí medio graná pa hacer dos fotocopias, y no había billetes de autobús a madrid; o cuando nos pusieron calamares fritos en mal estado, que es señal inequívoca de que algo va mal; o cuando la majísima señorita de iberia me quría cobrar 800g de sobrepeso. En realidad, puede qu la historia sí empezara con la majísima señorita de iberia, o tal vez no, creo que nunca lo sabremos.
Empezó al subir a un avión, e ir dándote cuenta conforme avanzas que el asiento con la letra D está enmedio de dos personas, y que el 36 acaba siendo la penúltima fila del avión, el mejor lugar para encontrar todos los ruidos de los ventiladores que el equipo de abordo te pueda proporcionar. Más de 12 horas metida en un huequito entre un señor corpulento belga (no lo llamemos gordo, sino fuertecito de más) y una uruguasha tan morena que yo era puro blanco a su lado. 12:20 allí metida, pasando calor pero intentando hacer como la que tiene frio a poder robar una manta disimuladamente. Mientras me deshidrataba en mi huequito, intentando hacerle señales infructuosas a las azafatas que me ignoraban, mi boca se deshacía, y cuando ya me decidií a levantarme e implorar mi oro líquido, empiezan a dar la cena, y tu boca se seca por segundos, y como estás en la penúltima fila, de aqui a que llegue la cena tu lengua se habrá desecho y no tendrás nunca más. Llega la cena, y la azafata del agua tarda un poco más, por joder principalmente, pero llega, oh, gloriosa agua, por qué te alejaste de mí. De postre, una película de bruce willis en su peor momento. Apagan las luces, así que te acomodas en tus 20 centímetros cuadrados cómodamente, con tus piernas y brazos inmóviles, y pidiéndole a tu boca qu no le dé mucha sed. Llegamos felices a montevideo, después de ver la última película de harrypotter, en la que debe tener cerca de 30 años, porque tiene barba, parece un hombre mayor de 50, y ron tiene pinta de haberlo pasado muy mal en la vida de trabajador obrero.
Montevideo, montañavhs para los entendidos, y después de media hora haciendo cola en la parte de viajeros en ruta, e dcen que yo no soy una viajera en tránsito, cómo que no?, si yo transito transito hasta buenos aires. Pues no, resulta que tengo que recoger mi maleta, esa que debería haber ido directa a rgentina, pillar un bus que nadie sabe qué tengo que hacer para cogerlo, pero que si sguen sn saberlo lo voy a perder, y perder el otro vuelo a argetina. Y me mandan a migraciones, porque tengo que entrar en uruguay, pa salir dentro de una hora, y pagar una comisión por entrar. La de la ventanilla me pregunta qu si de verdad quiero entrar, y yo l digo que yo lo que es entrar me da igual, no tengo ningún interés, que lo que quiero es salir, pero pa salir tengo que entar, y así entramos en un bucle infinito, hasta que no sé cómo acabo en otra cola de gente, pa que una señora uruguasha de mu mala follá me diga que ella vende billetes de avión, que de omnibuses no sabe nada, y me manda a la cola con más kilómetros de todo uruguay, qque nadie se explica cómo en un pais tan peqeño puede haber una cola de tanta gente, miiro el reloj cada 12 segundos aproximadamente, comprobando que en un rato perderé mi vuelo a buenos aires. Y cuando llego, instintivamente me pongo a llorar cual niña abofeteada por cientos de uruguashos muy simpáticos, con una mezcla de odio a la señorita madrileña tan majísima de las maletas de iberia, y un resquemor profundo por las colas innecesarias a las que me está sometiendo montevideo. Bien, llego, y después de que 3 muchachuelas la mar de apañás llamen y hablen, y me pregunten estupefactas mil veces que por qué tego esas escalas tan raras, me intentan mandar directamente a buenos aires desde allí, pero está todo lleno, (claro, toda esa gente haciendo cola no lo hacía por gusto), y tengo que ir en ese autobús misterioso hasta punta del este. Espero mi autobús, aparecen dos, pregunto en el primero, no, tu billete es pa el otro bus, corro hasta el otro, me subo, y espero. Pasa el rato y va parando por cientos de paradas en medio de llanuras llenas de árboles, niños en bicicleta, y semáforos gigantes. Me quedo dormida, y entre ensoñaciones y ensoñaciones, le pregunto a la chavala de al lao cuánto queda pa punta del este, una hora y media me dice, que ell se baja allí, así que nada, sigo felizmente, llegamos a punta del este, que resulta ser el benidorm o marbella uruguaya, un lugar inhóspito lleno de americanos y uruguayos ricos y renegríos, y pregunto al conductor que ahora pa el aeropuerto qué hago? Y me dice qu el aeropuerto lo pasamos hace un buen rato, que yo pregunté por punta del este, y que él me ha llevao a punta del este, que lo de que yo iba al aeropuerto se lo diría al conductor del primer autobús, pero qu a él no, que espere el próximo autobús, con mi frustación encima voy al mostrador a preguntar, mi vuelo es a las cinco y veinte, y el próximo bus directo pa el aeropuerto es a las cuatro, y si no, el que hace ruta, en media hora, pero que hace mucha ruta y qu me deja a cinco cuadras del aeropuerto. Entonces mira mi maleta y me dice que no lo coja. Frustración más encima todavía, voy a cambiar 20 euros, y decido que eso será lo máximo que pague pa ir al aeropuerto. Taxista uno, no me lleva, taxista dos, me pide que le dé dolares, euros, bragas de marca o loq ue sea pa compensar, pero que pague más dinero; taxista 3, que le pida dolares a cualquier americano ricachón, pero que complete los 700 pesos, yo digo que no, que erre que erre, y al final le caigo bien y me lleva. Le caigo bien o le doy pena, lo dejo a libre interpretación. Me lleva amablemente por 512 pesos, que a mí me sigue pareciendo caro, pero el hombre se porta de lujo. Llego a un aeropuerto que nada tendría que envidiarle al de granada, santander o santorini, tienen avionetas de juguete allí puestas, y una sala como mi salón de grande. El del mostrador me pregunta perplejo que qué carajo hago en punta del este pa ir a buenos aires viniendo de españa, pero que sí, que él me mete en el vuelo que yo quiera. Así que me montó en la avioneta de juguete acordada, con una capacidad de 30 personas como mucho, imagínate, el equipaje de mano de la gente, si mide más de 10 centímetros te lo meten en bodega amablemente, porque es que no entra en ningún lao.Y en esa avioneta descubro pa qué vale el cinturón de seguridad de los aviones, con unas miniturbulencas pegué un bote que si no lo llego a tener abrochao me habría salio por el techo, y descubro el primer avión en el que el piloto dice que tenemos que cambiar el rumbo proque hay llovizna, palabras textuales, llovizna. Y tardamos tardamos, pero llegamos. Eso sí, el aterrizaje uno de los más bonitos que he visto, als vistas preciosas del rio de la plata y buenos aires, impresionante. Al llegar a buenos aires parece que todos los planetas se empiezan a alinear, mi sellado de pasaporte rápido y sin preguntas, mi maleta de las primeras, y el billete a la plata, 30 pesos más barato de lo qu esperaba, y me va a dejar en la puerta de mi casa. Perfecto y maravilloso, así que después de un viaje hasta la plata entre llanuras y más llanuras, llego a la puerta de la casa, donde andrés ham me está esperando con los brazos y el sofá cama abierto. Cenamos unos raviolis gigantes y después de hablar un rato con alejandra d nacionalismos y china, me duermo felizmente. Welcome to argentina.
(ahora justo son las 22.22 aquí, buena señal)
Día 2, si una exitosa película llamada 2011 odisea en argentina tiene éxito, siempre ruedan una segunda parte más estrambótica y con personajes secundarios nuevos. Y la titulan 2011 odisea en la plata. Aqui lo de buscar una habitacón en un piso no está muy de moda. Así que intentan poner pocos anuncios, de escasa información y no coger el teléfono (coger no se dice, se dice tomar, contestar, atender, pero por dios, tngo que dejar de follarme teléfonos)
Pero antes de nada, tienes que tener un teléfono, así que me fui al kiosko, que aqui las tarjetas se venden en los kioskos, y me recuerdan tanto a un períptero que casi se me saltan las lágrimas del amor. De la compañía "claro", que según la gente es la compañía de los estudiantes, está claro. La meto en el móvil, pero ahora hay que activarla, después de media hora toquteando y dándole a botones y diciendo mi pasaporte a toda a compaía telefónica, me dicen que para la plata no hay numero disponibles, que llame mañana. Iniquietante cuanto menos que se les hayan acabado los número de teléfono y qu mañan me vayan a dar uno, o que puedan darme uno, pero que no sea de la plata, y que luego me puede dar problemas. Cuando ya éramos un grupo de cinco personas intentando activar mi tarjeta, un abuelillo decide llevarme a un kiosko de dos cuadras más allá, donde el muchacho es mu apañao y me lo va a arreglar. Vamos, y al muchacho le dicen lo mismo que a mi por tléfono, nos quedamos todos pasmados y sin teléfono, asi que al final movistar ganó y me compré otra tarjeta, mi primer día en la plata, y ya voy a tener dos móviles. Al final el viejillo, el muchacho y yo, conseguimos activar felizmente movistar, y llamo a uno de los pisos de alquiler que tenía apuntado, el viejo, que alega que está jubilado, viudo y aburrido, dice que me lleva, y yo, que estoy perdida, en un domingo qu el servivio de autobuses es nefasto, y en estado catatónico, le digo que vale. En resumidas cuentas, este viejo me hace de chófer toda la mañana, me compra un periódico de anuncios clasificados, y me invita a desayunar, resultado, pisos que dan miedo y mañana muy prolífica viendo pisos pero poco productiva encontrando algo bonito. Me despido del viejillo, que quería invitarme a comer, pero ya me pareció excesivo y yo no quería acabar siendo su esposa, así que le agradezco su amabilidad, y él me dice que cuando necesite chófer, que lo llame, que él no tiene nada que hacer, y yo no puedo andar pagándome taxis. Así que por la tarde, que me quedé sin chófer, sin dinero en el móvil, y perdiéndome cada dos cuadras entre diagonales, números y perpendiculares, en una ciuda puramente llana y hecha pa perder gente que vive entre cuestas, me doy cuenta de que mis exigencias en buscar habitación tienen que ir bajando. Todo está alquilado, y ya pregunto hasta en residencias de sólo señoritas, en las que está terminantemente prohibido qu entren varones, yo creo que está prohibido hasta que paseen por la calle. La cosa está chunga y cara, pero ha sido mi primer día asi que no pasa ná.
Casualidades, llamando a una casa, el chaval me dice que ya está alquilá, y antes de colgar me pregunta de dónde soy, de españa, ya sé que eres de españa pero de dónde, de málaga y vivo en graná, coño, él es del rincón de la victoria, yo de san pedro, dos malagueños en la plata, le he dao mi correo y hemos hablao por el mesenger, he quedao pa comer con él el martes, y me va a ayudar a encontrar habitación. Así que ya con varios frentes abiertos, el viejillo, una chavala de internet, otro del couchsurfin y el malagueño saleroso, espero que todo vaya bien.
Mañana, odisea en la universidad.
Desde la ciudad llana de la plata, desde la otra punta del planeta, a más de 10.000 kilómetros de tierras andaluzas.
Podríamos decir que mi mal inicio de viaje empezó la mañana del 11 de marzo, cuando me enteré de que sólo podía llevar una maleta de las dos ultrapetadas que tenía preparadas; o cuando recorrí medio graná pa hacer dos fotocopias, y no había billetes de autobús a madrid; o cuando nos pusieron calamares fritos en mal estado, que es señal inequívoca de que algo va mal; o cuando la majísima señorita de iberia me quría cobrar 800g de sobrepeso. En realidad, puede qu la historia sí empezara con la majísima señorita de iberia, o tal vez no, creo que nunca lo sabremos.
Empezó al subir a un avión, e ir dándote cuenta conforme avanzas que el asiento con la letra D está enmedio de dos personas, y que el 36 acaba siendo la penúltima fila del avión, el mejor lugar para encontrar todos los ruidos de los ventiladores que el equipo de abordo te pueda proporcionar. Más de 12 horas metida en un huequito entre un señor corpulento belga (no lo llamemos gordo, sino fuertecito de más) y una uruguasha tan morena que yo era puro blanco a su lado. 12:20 allí metida, pasando calor pero intentando hacer como la que tiene frio a poder robar una manta disimuladamente. Mientras me deshidrataba en mi huequito, intentando hacerle señales infructuosas a las azafatas que me ignoraban, mi boca se deshacía, y cuando ya me decidií a levantarme e implorar mi oro líquido, empiezan a dar la cena, y tu boca se seca por segundos, y como estás en la penúltima fila, de aqui a que llegue la cena tu lengua se habrá desecho y no tendrás nunca más. Llega la cena, y la azafata del agua tarda un poco más, por joder principalmente, pero llega, oh, gloriosa agua, por qué te alejaste de mí. De postre, una película de bruce willis en su peor momento. Apagan las luces, así que te acomodas en tus 20 centímetros cuadrados cómodamente, con tus piernas y brazos inmóviles, y pidiéndole a tu boca qu no le dé mucha sed. Llegamos felices a montevideo, después de ver la última película de harrypotter, en la que debe tener cerca de 30 años, porque tiene barba, parece un hombre mayor de 50, y ron tiene pinta de haberlo pasado muy mal en la vida de trabajador obrero.
Montevideo, montañavhs para los entendidos, y después de media hora haciendo cola en la parte de viajeros en ruta, e dcen que yo no soy una viajera en tránsito, cómo que no?, si yo transito transito hasta buenos aires. Pues no, resulta que tengo que recoger mi maleta, esa que debería haber ido directa a rgentina, pillar un bus que nadie sabe qué tengo que hacer para cogerlo, pero que si sguen sn saberlo lo voy a perder, y perder el otro vuelo a argetina. Y me mandan a migraciones, porque tengo que entrar en uruguay, pa salir dentro de una hora, y pagar una comisión por entrar. La de la ventanilla me pregunta qu si de verdad quiero entrar, y yo l digo que yo lo que es entrar me da igual, no tengo ningún interés, que lo que quiero es salir, pero pa salir tengo que entar, y así entramos en un bucle infinito, hasta que no sé cómo acabo en otra cola de gente, pa que una señora uruguasha de mu mala follá me diga que ella vende billetes de avión, que de omnibuses no sabe nada, y me manda a la cola con más kilómetros de todo uruguay, qque nadie se explica cómo en un pais tan peqeño puede haber una cola de tanta gente, miiro el reloj cada 12 segundos aproximadamente, comprobando que en un rato perderé mi vuelo a buenos aires. Y cuando llego, instintivamente me pongo a llorar cual niña abofeteada por cientos de uruguashos muy simpáticos, con una mezcla de odio a la señorita madrileña tan majísima de las maletas de iberia, y un resquemor profundo por las colas innecesarias a las que me está sometiendo montevideo. Bien, llego, y después de que 3 muchachuelas la mar de apañás llamen y hablen, y me pregunten estupefactas mil veces que por qué tego esas escalas tan raras, me intentan mandar directamente a buenos aires desde allí, pero está todo lleno, (claro, toda esa gente haciendo cola no lo hacía por gusto), y tengo que ir en ese autobús misterioso hasta punta del este. Espero mi autobús, aparecen dos, pregunto en el primero, no, tu billete es pa el otro bus, corro hasta el otro, me subo, y espero. Pasa el rato y va parando por cientos de paradas en medio de llanuras llenas de árboles, niños en bicicleta, y semáforos gigantes. Me quedo dormida, y entre ensoñaciones y ensoñaciones, le pregunto a la chavala de al lao cuánto queda pa punta del este, una hora y media me dice, que ell se baja allí, así que nada, sigo felizmente, llegamos a punta del este, que resulta ser el benidorm o marbella uruguaya, un lugar inhóspito lleno de americanos y uruguayos ricos y renegríos, y pregunto al conductor que ahora pa el aeropuerto qué hago? Y me dice qu el aeropuerto lo pasamos hace un buen rato, que yo pregunté por punta del este, y que él me ha llevao a punta del este, que lo de que yo iba al aeropuerto se lo diría al conductor del primer autobús, pero qu a él no, que espere el próximo autobús, con mi frustación encima voy al mostrador a preguntar, mi vuelo es a las cinco y veinte, y el próximo bus directo pa el aeropuerto es a las cuatro, y si no, el que hace ruta, en media hora, pero que hace mucha ruta y qu me deja a cinco cuadras del aeropuerto. Entonces mira mi maleta y me dice que no lo coja. Frustración más encima todavía, voy a cambiar 20 euros, y decido que eso será lo máximo que pague pa ir al aeropuerto. Taxista uno, no me lleva, taxista dos, me pide que le dé dolares, euros, bragas de marca o loq ue sea pa compensar, pero que pague más dinero; taxista 3, que le pida dolares a cualquier americano ricachón, pero que complete los 700 pesos, yo digo que no, que erre que erre, y al final le caigo bien y me lleva. Le caigo bien o le doy pena, lo dejo a libre interpretación. Me lleva amablemente por 512 pesos, que a mí me sigue pareciendo caro, pero el hombre se porta de lujo. Llego a un aeropuerto que nada tendría que envidiarle al de granada, santander o santorini, tienen avionetas de juguete allí puestas, y una sala como mi salón de grande. El del mostrador me pregunta perplejo que qué carajo hago en punta del este pa ir a buenos aires viniendo de españa, pero que sí, que él me mete en el vuelo que yo quiera. Así que me montó en la avioneta de juguete acordada, con una capacidad de 30 personas como mucho, imagínate, el equipaje de mano de la gente, si mide más de 10 centímetros te lo meten en bodega amablemente, porque es que no entra en ningún lao.Y en esa avioneta descubro pa qué vale el cinturón de seguridad de los aviones, con unas miniturbulencas pegué un bote que si no lo llego a tener abrochao me habría salio por el techo, y descubro el primer avión en el que el piloto dice que tenemos que cambiar el rumbo proque hay llovizna, palabras textuales, llovizna. Y tardamos tardamos, pero llegamos. Eso sí, el aterrizaje uno de los más bonitos que he visto, als vistas preciosas del rio de la plata y buenos aires, impresionante. Al llegar a buenos aires parece que todos los planetas se empiezan a alinear, mi sellado de pasaporte rápido y sin preguntas, mi maleta de las primeras, y el billete a la plata, 30 pesos más barato de lo qu esperaba, y me va a dejar en la puerta de mi casa. Perfecto y maravilloso, así que después de un viaje hasta la plata entre llanuras y más llanuras, llego a la puerta de la casa, donde andrés ham me está esperando con los brazos y el sofá cama abierto. Cenamos unos raviolis gigantes y después de hablar un rato con alejandra d nacionalismos y china, me duermo felizmente. Welcome to argentina.
(ahora justo son las 22.22 aquí, buena señal)
Día 2, si una exitosa película llamada 2011 odisea en argentina tiene éxito, siempre ruedan una segunda parte más estrambótica y con personajes secundarios nuevos. Y la titulan 2011 odisea en la plata. Aqui lo de buscar una habitacón en un piso no está muy de moda. Así que intentan poner pocos anuncios, de escasa información y no coger el teléfono (coger no se dice, se dice tomar, contestar, atender, pero por dios, tngo que dejar de follarme teléfonos)
Pero antes de nada, tienes que tener un teléfono, así que me fui al kiosko, que aqui las tarjetas se venden en los kioskos, y me recuerdan tanto a un períptero que casi se me saltan las lágrimas del amor. De la compañía "claro", que según la gente es la compañía de los estudiantes, está claro. La meto en el móvil, pero ahora hay que activarla, después de media hora toquteando y dándole a botones y diciendo mi pasaporte a toda a compaía telefónica, me dicen que para la plata no hay numero disponibles, que llame mañana. Iniquietante cuanto menos que se les hayan acabado los número de teléfono y qu mañan me vayan a dar uno, o que puedan darme uno, pero que no sea de la plata, y que luego me puede dar problemas. Cuando ya éramos un grupo de cinco personas intentando activar mi tarjeta, un abuelillo decide llevarme a un kiosko de dos cuadras más allá, donde el muchacho es mu apañao y me lo va a arreglar. Vamos, y al muchacho le dicen lo mismo que a mi por tléfono, nos quedamos todos pasmados y sin teléfono, asi que al final movistar ganó y me compré otra tarjeta, mi primer día en la plata, y ya voy a tener dos móviles. Al final el viejillo, el muchacho y yo, conseguimos activar felizmente movistar, y llamo a uno de los pisos de alquiler que tenía apuntado, el viejo, que alega que está jubilado, viudo y aburrido, dice que me lleva, y yo, que estoy perdida, en un domingo qu el servivio de autobuses es nefasto, y en estado catatónico, le digo que vale. En resumidas cuentas, este viejo me hace de chófer toda la mañana, me compra un periódico de anuncios clasificados, y me invita a desayunar, resultado, pisos que dan miedo y mañana muy prolífica viendo pisos pero poco productiva encontrando algo bonito. Me despido del viejillo, que quería invitarme a comer, pero ya me pareció excesivo y yo no quería acabar siendo su esposa, así que le agradezco su amabilidad, y él me dice que cuando necesite chófer, que lo llame, que él no tiene nada que hacer, y yo no puedo andar pagándome taxis. Así que por la tarde, que me quedé sin chófer, sin dinero en el móvil, y perdiéndome cada dos cuadras entre diagonales, números y perpendiculares, en una ciuda puramente llana y hecha pa perder gente que vive entre cuestas, me doy cuenta de que mis exigencias en buscar habitación tienen que ir bajando. Todo está alquilado, y ya pregunto hasta en residencias de sólo señoritas, en las que está terminantemente prohibido qu entren varones, yo creo que está prohibido hasta que paseen por la calle. La cosa está chunga y cara, pero ha sido mi primer día asi que no pasa ná.
Casualidades, llamando a una casa, el chaval me dice que ya está alquilá, y antes de colgar me pregunta de dónde soy, de españa, ya sé que eres de españa pero de dónde, de málaga y vivo en graná, coño, él es del rincón de la victoria, yo de san pedro, dos malagueños en la plata, le he dao mi correo y hemos hablao por el mesenger, he quedao pa comer con él el martes, y me va a ayudar a encontrar habitación. Así que ya con varios frentes abiertos, el viejillo, una chavala de internet, otro del couchsurfin y el malagueño saleroso, espero que todo vaya bien.
Mañana, odisea en la universidad.
Desde la ciudad llana de la plata, desde la otra punta del planeta, a más de 10.000 kilómetros de tierras andaluzas.
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